
Hace muchos años tras cuando por las buenas o las malas los cubanos lograron vencer los estrictos bloqueos aduanales que el gobierno cubano desde 1959 impone a todo lo que pueda significar un desarrollo emocional, intelectual o físico y empezaron llegar al barrio los primeros PlayStation, mis vecinos, algunos de los cuales siempre han estado en la vanguardia tecnológica del guetto, me llamaron , para que viera y jugara.
Recuerdo bien ese día y ese juego. Era un shooter en primera persona en el cual, desde un robot gigante el tirador debía de cazar por una ciudad, muy parecida a Chicago o New York unas ambulancias llenas de terroristas y explosivos. Era un juego sencillo, los gráficos de hace 20 años atrás y pocas complicaciones técnicas, y ese día ya en la tarde, yo estaba conduciendo el gran robot por las calles de la ciudad y mi amigo disparaba sin cesar contra los enemigos, es decir era una relación estrecha, en la cual el resultado final dependía de que los dos nos coordináramos al extremo de permanecer por horas enfocados, en un juego compartiendo habilidades.
Yo nunca he sido bien jugador de equipos donde el contacto físico sea necesario. Ni fútbol o básquetbol y aunque parezca extraño para alguien nacido en Cuba, no puedo batear, no puedo y lo intente durante años hasta saber el porqué y me lo explico un médico, un neurólogo. El asunto es que soy bueno, en juegos donde pueda hacer hacer equipo desde mi asiento o desde una posición independiente, como tercera base o primera, o detrás de un tablero de ajedrez o como cuando era más chamaco, siendo el cuarto florete del equipo del barrio con lo cual sumaba puntos a la clasificación general, lo cual también es importante para ganar.
Ser autocrítico es difícil. Saber tus verdaderas posibilidades es imprescindible para vivir de manera sana, justa, amorosa, sincera. Si amas tan siquiera un poco, tienes que ser autocritico y saber que puedes dar y hasta donde, en el tiempo y el espacio, puedes amar y entregar amor y buenos gestos. Jugar te permite crecer como ser humano y entender tus habilidades, tus limitaciones y sobre todo te permite integrarte a cada grupo, equipo, seres o sociedad.
Jugar, es estratégico. Saber quien eres, es táctico.
Un post de Nilo Julián González Preval – Artista Multidisciplinario
Un diseño de Nilo Julián González Preval
Horizonte 2026
«Una luz en el alma»
Fotografías del pintor cubano Nilo Julián González Preval
Fotografías de la Fotógrafa cubana Alina Guzmán Tamayo
Pinturas, Dibujos, Performances, Fotografías
Taller de Artes Plásticas y Creación Audio Visual
Lecturas, Eventos, Fotografía Digital Manipulada
Acetato Producciones – Casa Templo del Arte Cubano
nilojulian@gmail.com 305 469 6653
elartedenilojulian.com

