Ahora que ya se que el Dios que traje desde Cuba no existe y sé cuánta ignorancia aún vive en mi mente, mi alma y mi intelecto, puedo ver algunos sucesos resientes con mas claridad, como si pudiera extender un catalejo y lente a lente la imagen se hiciera más clara.

Grupo Omni Zona Franca 2006.
Que grupo de artistas más curiosos los del grupo Omni y Omni Zona Franca. Ahora que estoy lejos, puedo ver mejor y algunos detalles son muy curiosos desde el punto de vista técnico, intelectual, práctico. Ojalá y un día podamos dejar de lado el momento humano y pudiéramos hablar de cómo aprendimos a tallar la madera, de cómo empezamos a entender el toque del metal contra la fibra vegetal o en cerámica, ese horno medieval en el cual asábamos el puerco de fin de año, mientras la manteca caía sobre las piezas de cerámica, que debían estar listas para la feria el viernes.

En el grupo habían tres tipos curiosos, porque un día se les ocurrió hacer su propia imprimación con dextrina de papa artesanas y aún las obras están dando vueltas por las paredes del mundo. Muchos amigos estabas expectantes. Viendo con ansiedad que pasaba al fin y nosotros sólo decíamos…..Tu sabes en que se convierte una papa, si la hierves 10 minutos a 800 grados?
Hacíamos grabado, dibujo, pintura, fotografía, diseño gráfico, teatro espontáneo, Performances, intervenciones públicas, conciertos, recitales, festivales completos….suena fuerte, para ser cuatro negros y un blanquito medio “friki” y áhora es que en mi, el secreto amor que sentíamos por nosotros y por el mundo, está saliendo a flote, como una balsa en medio, de esta mar de pasión embravecida.






Omni Zona Franca ensayando en La Casa Templo del Arte Cubano – Acetato Producciones 2008
Una opinión desde las Bellas Artes:
El colectivo artístico Omni Zona Franca surgió en la década de 1990 en el municipio de Alamar, La Habana del Este, como una plataforma de creación interdisciplinaria que integró poesía, performance, artes visuales, música experimental y acciones comunitarias. Más que un grupo artístico tradicional, funcionó como un laboratorio de pensamiento y experiencia estética donde la obra se concebía como un proceso vivo, abierto a la participación social y a la transformación del entorno inmediato. Su aparición marcó una de las propuestas más singulares del arte cubano contemporáneo de finales del siglo XX y comienzos del XXI.
El eje central de su práctica fue la experimentación performática y la poesía expandida, especialmente a través del festival Poesía Sin Fin, evento que convirtió el espacio urbano en escenario de acciones colectivas, recitales, intervenciones visuales y encuentros entre artistas de distintas disciplinas. Estas actividades no solo ampliaron las fronteras del lenguaje poético, sino que también construyeron una comunidad cultural activa, donde el arte era entendido como un acto de convivencia, resistencia simbólica y exploración espiritual.
Desde el punto de vista conceptual, el colectivo desarrolló una estética que combinaba espiritualidad, crítica social, improvisación y cultura popular, creando un lenguaje híbrido profundamente vinculado al contexto cubano de los años noventa y dos mil. Sus performances, muchas veces efímeros y rituales, proponían un retorno al gesto esencial del arte: la presencia del cuerpo, la voz y la acción directa como herramientas de transformación individual y colectiva.
Hoy, la influencia de Omni Zona Franca se reconoce en múltiples generaciones de artistas cubanos dentro y fuera de la isla. Su legado no reside únicamente en las obras realizadas, sino en la creación de un modelo de práctica artística independiente, comunitaria y multidisciplinaria que demostró que el arte puede ser al mismo tiempo espacio de pensamiento, territorio espiritual y ejercicio de libertad cultural.

