La pintura digital en mi obra no es un reemplazo de la mano, sino una extensión silenciosa del pulso. Es un espacio donde la intuición puede ensayar sin miedo, donde el error no castiga y la repetición se vuelve método.
En lo digital, la imagen respira antes de fijarse: pruebo ritmos, pesos, silencios. Es un laboratorio espiritual y técnico a la vez, un lugar donde la idea madura sin el ruido del juicio inmediato.








Rojo y Blanco. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
La pintura digital me permite pensar en capas, como piensa la memoria. Cada plano es una decisión reversible, cada transparencia una pregunta abierta. Allí dialogan el blanco y el negro de mis orígenes con el color que aparece como una revelación puntual. Lo digital ordena el caos sin domesticarlo: me ayuda a afinar la composición, a escuchar la geometría interna antes de llevarla al papel, al lienzo o al muro.






Anaranjado. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
También es una herramienta de continuidad. Gracias a ella, mis series no se fragmentan; se expanden. Puedo volver a un dibujo de hace años, respirarlo de nuevo, tensarlo, limpiarlo, llevarlo a otro estado sin traicionar su espíritu. La pintura digital guarda el tiempo, lo pliega, lo hace circular. Es memoria activa, no archivo muerto.







Abstractos. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
Por último, la pintura digital es puente: entre disciplinas, entre cuerpos, entre públicos. Me permite compartir procesos, no solo resultados; abrir el taller sin perder el misterio. En mi obra, lo digital no es frío ni distante: es un fuego controlado, una temperatura constante desde la cual sigo buscando lo mismo de siempre —claridad, silencio, verdad— con otras herramientas, pero con la misma fe en la imagen.







El Caribe. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
AVELINA: El Dibujo de su Voz.
El Arte Digital, las obras creadas en dispositivos virtuales, han venido a salvar mi imaginación y mi ritmo creativo. Nunca serán iguales al roce de las cerdas del pincel sobre la cartulina o el lienzo, pero sostienen la forma y el color que nacen, a cada instante, dentro de mi mente. En ese espacio sin materia, la imagen ocurre con velocidad interior: la idea no se enfría, no se pierde, no se interrumpe. Lo digital me permite seguir el flujo del pensamiento sin romperlo, mantener viva la respiración creativa.

La voz. Dibujos digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval. iPad Pro/Procreate, 2019 -2021
Estos dibujos tienen una idea conceptual muy clara: no intentan representar a Avelina Léster, sino traducir plásticamente la energía de su voz. En las diez imágenes representó impulsos, interrupciones, expansiones, nudos, repeticiones y zonas de intensidad. El negro funciona como espacio de silencio; el blanco aparece como voz, pensamiento y descarga. Las líneas parecen desplazarse como una conversación que piensa mientras avanza.

La voz. Dibujos digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval. iPad Pro/Procreate, 2019 -2021
Esta serie de dibujos digitales nace de escuchar la voz de Avelina Léster, crítica de arte, y de observar la extraordinaria pasión con la que habla del arte, de sus conflictos, sus preguntas y sus posibilidades. No intento ilustrar sus palabras ni construir un retrato. Me interesa algo menos visible: la energía que produce una voz cuando piensa apasionadamente.



La voz. Dibujos digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval. iPad Pro/Procreate, 2019 -2021
Escucho el ritmo, las pausas, las aceleraciones, las insistencias y los cambios de intensidad. Después dibujo. La palabra desaparece y queda una especie de arquitectura sonora: líneas que atraviesan el espacio, círculos que regresan sobre sí mismos, concentraciones de luz, tensiones, choques, silencios y expansiones.

La voz. Dibujos digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval. iPad Pro/Procreate, 2019 -2021
El fondo negro funciona para mí como un territorio de escucha. Sobre él, el blanco aparece como señal, vibración, respiración y pensamiento. Algunas formas parecen cables, ondas, constelaciones, cuerpos, rutas o diagramas, pero no pretenden representar ninguna de estas cosas literalmente. Son rastros de una experiencia auditiva convertida en experiencia visual.






La voz. Dibujos digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval. iPad Pro/Procreate, 2019 -2021
Me interesa especialmente esa frontera:
¿Puede una voz convertirse en dibujo?
¿Puede la intensidad intelectual de una conversación producir una forma?
¿Puede dibujarse la pasión con la que alguien defiende una idea sobre el arte?
Estas obras son precisamente esa investigación. No dibujo lo que Avelina Léster dice. Dibujo lo que ocurre dentro de mí mientras la escucho.
Nilo Julián “The Homo Nganga” González Preval
Puntos Cardinales — “Aquí y Ahora en el Arte Cubano”
Dibujo digital · 2026
Nota suelta:
Yo creo que aquí hay algo importante para continuar: Esta serie podría crecer mucho si la desarrollo conscientemente como una investigación sobre voz, sonido, pensamiento y dibujo. Incluso podría escuchar varias intervenciones de Avelina y producir una obra por cada fragmento de voz, titulándolas simplemente Voz I, Voz II, Voz III… o Frecuencias de Avelina I–X. Sería una manera muy coherente de convertir estos diez dibujos en un cuerpo de obra y no solamente en imágenes independientes.
BRUJERÍAS — HOMENAJE AL TEATRO CUBANO
Fotografía Digital Manipulada y Dibujos. iPad Pro/ Procreate. 2022
El teatro cubano de los años noventa fue mucho más que representación: fue refugio, espejo, laboratorio y zona de resistencia cultural.

En medio de una década atravesada por carencias, fracturas, emigración, silencios y profundas transformaciones sociales, la escena cubana convirtió la precariedad en lenguaje. Obras como Manteca, Perla Marina, Delirio habanero, Santa Cecilia, La noche y Si vas a comer, espera por Virgilio demostraron que un escenario casi vacío podía contener una nación completa. Años después regreso visualmente a ese territorio desde la fotografía manipulada, el dibujo digital y un pequeño muñeco que parece cargar sobre su cuerpo las contradicciones de aquella época.

«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
En Manteca, de Alberto Pedro, la supervivencia doméstica alcanza dimensiones absurdas y terribles. Mi muñeco suspendido bajo una enorme forma, atrapado entre objetos que no puede dominar, comparte algo de esa sensación: vivir dentro de circunstancias demasiado grandes para el cuerpo humano. Sin embargo, aquí encuentro también una debilidad de mis imágenes: algunas dependen demasiado del símbolo evidente. Escalera, flecha, sombrero, televisión, tijeras. Si el objeto explica demasiado pronto la idea, la imagen pierde misterio. Necesito que esos objetos no sean ilustraciones de conceptos, sino presencias capaces de producir preguntas.

«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
Perla Marina, de Abilio Estévez, abre otro territorio: la Isla recordada, deseada, inventada desde la memoria. En mis imágenes no aparece Cuba como paisaje; aparece como ausencia. El fondo negro se convierte entonces en un espacio mental, una caja escénica donde el muñeco flota como alguien que perdió las coordenadas. Esa oscuridad funciona bien porque elimina información innecesaria, pero también puede convertirse en fórmula si la repito sin variaciones. El reto visual consiste en lograr que cada negro sea distinto: unas veces vacío, otras noche, otras escenario, otras memoria. La repetición solo es valiosa cuando genera transformación.



«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
En Delirio habanero, también de Alberto Pedro, la música, el bar, la memoria cultural y la identidad se contaminan entre sí hasta que realidad y representación prácticamente dejan de separarse. Mi figura colocada dentro de una copa, acompañada por unas tijeras desproporcionadas, entra directamente en ese territorio del delirio. La copa deja de ser recipiente y se transforma en escenario; las tijeras pueden cortar tela, memoria, discurso o destino. Es una de las composiciones más fértiles de la serie porque no entrega una explicación única. Allí la imagen comienza verdaderamente a funcionar como teatro: objeto, actor y metáfora ocurren simultáneamente.

«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
Santa Cecilia y La noche, de Abilio Estévez, introducen otra dimensión fundamental del teatro cubano de aquellos años: la memoria como espacio habitable. Mis personajes parecen precisamente habitantes de una memoria incompleta. El enorme sombrero cubre casi toda la cabeza y convierte al cuerpo en criatura, actor y fantasma. La imagen tiene fuerza porque nunca vemos completamente al personaje; existe una identidad escondida detrás del vestuario. Pero debo exigirle todavía más a la composición: algunas zonas poseen demasiado aire muerto y otras dependen excesivamente de la centralidad del muñeco. Descentrarlo, fragmentarlo o permitir que desaparezca parcialmente podría aumentar la tensión dramática.



«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
Si vas a comer, espera por Virgilio, de José Milián, recupera inevitablemente la presencia de Virgilio Piñera y obliga a pensar nuevamente en el artista, la memoria cultural, la marginación y la historia. Mi muñeco sentado sobre un televisor mientras una estructura semejante a una antena o un alambre permanece sobre su cabeza puede ser leído desde allí. Imagen, comunicación, vigilancia y encierro coinciden. Me interesa especialmente esa pieza porque el televisor introduce una segunda representación dentro de la primera: una imagen que contiene otra imagen. Técnicamente, sin embargo, todavía podría fortalecer la diferencia entre las texturas del dibujo, la fotografía y las zonas manipuladas para que la superposición parezca una decisión estética y no simplemente un efecto digital.

«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
La escalera quizá resume mejor mi relación con aquel teatro. Una escalera debería servir para subir, escapar, avanzar; en mi imagen, sin embargo, el personaje parece atrapado dentro de ella. Esa inversión pertenece al territorio del absurdo, y el absurdo atraviesa profundamente una parte esencial de la dramaturgia cubana moderna. Lo mismo ocurre con la flecha que señala un rumbo sin garantizar ningún destino. En estas imágenes existe algo que quiero conservar: el individuo nunca domina completamente la estructura que lo rodea. El sombrero lo cubre, la copa lo contiene, la escalera lo aprisiona, la flecha lo conduce y el televisor lo convierte en parte del espectáculo.

«Brujerías» Homenaje al Teatro Cubano. Dibujos de la serie Homenaje al Teatro Cubano. Fotografía digital manipulada. iPad Pro/ Procreate. 2022
Por eso Bruterías no pretende ilustrar Manteca, Perla Marina, Delirio habanero, Santa Cecilia, La noche o Si vas a comer, espera por Virgilio. Mi intención es conversar con ese universo. El teatro cubano de los noventa demostró que podían construirse grandes preguntas con pocos objetos, cuerpos vulnerables y espacios precarios. Estas imágenes intentan hacer algo semejante desde el lenguaje visual. Todavía tienen imperfecciones, reiteraciones y decisiones que necesitan mayor rigor, pero allí mismo encuentro su posibilidad: conservar la rudeza, eliminar lo decorativo, aumentar la ambigüedad y permitir que cada objeto deje de explicar para comenzar a actuar. Porque quizás el verdadero homenaje al teatro no sea reproducirlo, sino construir una imagen donde, por un instante, también pueda comenzar una función.

Nilo Julián “The Homo Nganga” González Preval
Puntos Cardinales — “Aquí y Ahora en el Arte Cubano”
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ANIMALES TERRIBLES Pintura Digital 2019
Animales terribles son las pasiones que nos impulsan y nos colman. Las malas pasiones no llegan siempre con forma de monstruo; a veces entran silenciosamente, se alimentan de nuestros deseos, crecen con nuestros miedos y terminan caminando dentro de nosotros como criaturas que creemos conocer.

Animales terribles. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval.
La ira tiene dientes. La envidia tiene muchos ojos. La soberbia levanta espinas. La codicia aprende a correr sin descanso. Los celos vigilan. El resentimiento conserva memoria. El odio muerde incluso cuando nadie lo está provocando. Cada pasión descontrolada inventa su propia anatomía.

Animales terribles. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval.
Por eso estos animales pueden ser entendidos como retratos interiores. No representan únicamente criaturas fantásticas: representan estados humanos. Sus patas son impulsos; sus ojos, vigilancia; sus dientes, violencia; sus espinas, defensa; sus cuerpos imposibles, la arquitectura contradictoria de nuestra conciencia. Algo humano se esconde siempre dentro de la bestia.

Animales terribles. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval.
Pero la pasión no es necesariamente enemiga. Sin pasión tampoco existirían el amor, la creación, el deseo, la resistencia ni la voluntad. El problema comienza cuando dejamos de conducir al animal y el animal comienza a conducirnos.
Entonces aparece la pregunta esencial de esta serie:
¿Quién gobierna a quién?
¿Somos nosotros quienes cargamos nuestras pasiones, o son ellas las que nos llevan sobre sus espaldas?





Animales terribles. Pintura digital, iPad Pro/Procreate, 2019. Pinturas digitales del poeta cubano Nilo Julián «The Homo Nganga» González Preval.
Mis animales nacen precisamente en ese territorio: entre lo humano y lo salvaje, entre la conciencia y el impulso, entre el miedo y el deseo. Son criaturas de una zoología interior. Animales imposibles para hablar de emociones absolutamente reales.
Animales terribles son las pasiones que nos impulsan y colman. Y quizás dibujarlas sea una manera de reconocerlas antes de que aprendan a devorarnos.
— Nilo Julián “The Homo Nganga” González Preval
Puntos Cardinales — “Aquí y Ahora en el Arte Cubano”

