«El cuento de mi vida»
Bienvenidos, una vez más, a este espacio donde la palabra respira.
En estas páginas comenzaré a compartir cuentos y poemas inéditos, escritos en el mismo territorio interior donde nacen mis dibujos, mis pinturas y mis acciones visuales. Durante los últimos siete años mi obra literaria ha atravesado un período de intensa fertilidad: he escrito con constancia, con riesgo y con una fe tranquila en la potencia del lenguaje como forma de conocimiento y de belleza.

La escritura, para mí, no es un desvío del arte visual, sino su extensión natural. Cada poema es un trazo; cada cuento, una composición de luz, silencio y ritmo. Aquí encontrarán textos que dialogan con el cuerpo, con la memoria, con la experiencia espiritual y con la observación atenta del mundo contemporáneo.
En este tiempo también he publicado un libro, al que regresaré en próximos encuentros y publicaciones, no como cierre, sino como punto de partida para nuevas conversaciones críticas y sensibles.
Esta invitación es simple y honesta:
Entren a leer. Lean sin prisa. Lean como quien recorre una exposición interior. Las puertas están abiertas.
La palabra los espera.
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LA REINA ROTA

POEMAS Y PINTURAS
La Reina Rota #1
Tengamos compasión,
que la reina está rota.
pocos saben,
es decir, se demoran
en comprender,
compartir.
Cercenar es difícil,
caer como se caen los copos de sal
sobre esta arena de nieve
en la puerta mecánica de Dios.
No los olviden,
que la reina,
mi padre,
el cocinero de los bajos,
mis hermanos,
el que espera la verde,
el que cruza con roja
y muere,
el desencanto,
los grillos perdidos,
la cigarra en la tierra,
la miel, la ceniza,
el jazmín de noche con pimienta,
el ratón y el circo de leones mentirosos,
la bruja y su espera desmedida,
su arco de madera y el cañón de plumas
con que la reina consagra
cada una de todas las desgracias,
los gritos de sudor,
el blanco de los dientes,
la simple y amada,
la fugaz ceniza del volcán.
La Reina Rota #2
Qué pudiéramos darle a su llegada:
un caramelo y un columpio
limpio, desmedido por la diestra,
una señal,
una guía,
tirarle un cabo,
algo para que se callen,
rompan en llanto,
se desahoguen,
cabalguen,
compren en el market,
se fuguen con el alma
en una ristra de ajos al menudeo,
castigados por pagar de más
al ruiseñor mugriento.
Calcomanías (o Calcomanos, si es neologismo)
manías,
calcados,
calco de calma.
Qué pudiéramos darle a su llegada,
qué íntima traición solos al espejo,
solos a la duda,
solos a la red.
La Reina Rota #3
Pero mírenme aquí,
esta semana será o quizás en la próxima
se detenga el autobús
y sepa
salir por la puerta de atrás,
sentarme y esperar,
la calma lúcida del pincel,
las brochas
licuadas,
los dibujos amargos del recuerdo,
la voz de la maestra herida,
las tardes de masilla,
el barro,
las pellas de tu olvido.
Pero heme aquí mascullando,
sorprendido, viendo a la reina,
cada caída en su desfalco,
las trampas del pintor,
el olor sagrado
a tierra dormida,
la vecina de los altos,
desnuda,
tendiendo la ropa,
el vacío presente,
esta sordera de amor,
el tesoro liviano,
el no,
no si
se va,
puede
salir
de
aquí,
lleno de amor,
lleno de vida,
porque
la reina no quiere
ver a nadie
caminando
de noche por la casa.
La reina Rota #4
Si faltara un lugar,
un pasillo,
el sabio y eficaz pasamano
tendría que servir
de mesa y un descanso.
No somos animales,
nunca lo fuimos.
Reina,
cadáver,
consolación de mi
angustia,
peluche,
cinta de goma,
claridad,
clarividencia mortal,
Cruz del Sur en la mejilla,
carne de trucha,
uña de gato,
escalera,
peldaños
sucios,
peldaños
azules,
peldaños vacuos,
peldaños de Rusia.
Esconde y salta
demasiada
culpa,
y eso que yo
nunca te lo dije,
dónde guardé
los fragmentos de mi dolor
y el alma.
La Reina Rota #5
No será en la estacada,
alambre de púas y consoladores,
una reina rota en la noche estrellada,
y quisiera escribir, decir mentiras, consuelos,
uñas encarnadas,
violadores de sumo,
confines simulados.
Ella estaba hablando con el rey
y de pronto cayó de espaldas sobre el césped,
fragmentada de firmas,
bonos,
tarjetas, globos de Navidad,
marfil de olvido,
un tono más bajo,
elefantes y roña.
No será en la estacada,
lluvia de ojos,
lluvia de cuerpos,
lluvia de sangre,
salpicando barro,
pie de atleta,
sarcomas íntimos,
nebulosas figuras en el cielo,
qué imaginación, volver y
ver que sí, que de verdad te amo.
La Reina rota #6
Entonces suspiras.
Cuando te lo explican parece muy fácil,
cuando te cuentan el cuento hasta te gusta,
entonces llega el golpe.
El miedo y el dolor,
el miedo y el dolor,
el miedo y el dolor,
el miedo y el dolor.
¿Has tenido un dolor tan grande
que parezca que un anzuelo oculto en la silueta
del sacro rosal se baña en oro
mientras desnuda en su pezón
a la pecosa virgen del jurado?
Cadena a cadena,
gustosos del suplicio,
de la muerte feliz en su sarcófago
templado.
Cuando te cuentan el cuento parece fácil,
«Se dio un sogazo,» dicen,
empinan el dolor ajeno,
erutan
y siguen mirando de reojo a la puta
empinada en la barra.
La Reina rota #7
Cuando quieras volver, aquí estaré,
desnudo, sacro.
Reina,
cuando quieras volver, amada,
corazón, ternura de toda nuestra
piel, por Dios.
Éramos la mínima parte,
el menor porcentaje.
De hecho, nadie nos esperaba.
Los de nadie y tú
no quisiste venir.
Que yo,
aquel,
el otro quizás,
dos más arriba o abajo.
Eso es un abuso de tu parte,
el alma de muchos ya deshecha
y reciclada en menudos pedazos
en cada rincón del mundo
donde no se escuche.
Seremos como:
ni la muerte,
ni la patria,
ni la o.
Donde no se escuche la campana,
el maldito cañonazo del Malecón y su mal olor
en cada esquina.
Cuando te hacen el cuento,
te parece fácil,
mueves el cuerpo con cada frase,
te llenas de imaginación,
hasta que alguien te dice la verdad:
el socialismo es de pinga.
La Reina rota #8
¡Atiendan acá!,
alguien gritó.
La Reina,
¡qué inocente!
Estaba herida,
suspiraba,
como un ratón de violín
tenso ante la grama,
el trozo de queso,
la espinita,
la sabia ternura,
ese aroma tierno a oso de peluche orinado en las noches,
sobre la cual los gladiadores de siempre
suplican dormir
abrazados al filo
del puñal más cariñoso.
Es la muerte,
la reina,
¡qué inocente!
La mortal.
¡Malditos!
Esta es la copa,
la de José y Jesús,
la sangre
iridiscente, la pena y la mitad del salmón en la sartén
cayendo,
pecando, retirando el trino
detrás del pan,
antes de partir por la mitad al mundo,
al que no vino por miedo en esa balsa.
Llorón: «No soy tu padre,
nunca seré
quien te calme con un castigo salvador,
ni esta noche ni la última en tocar a la puerta
del cuarto donde duermen los músicos del alma,
cada una caída en su desgracia,
frotándose las manos
mientras se pulsa un hilo,
se calza y descalza el polvo del camino en la nariz,»
el alma,
los pétalos elevados a Dios
desde la cornisa.
¡Palmea, soñador,
palmea!
Esta mañana hizo frío.
«¡Atienda acá!», gritó la reina,
calen un lugar en los acordes,
amainen,
en su lugar descansen.
Reina,
Reina cansada,
tejedora de hilos,
Adriana, Minerva de copos,
frágil, flagelada
por los hielos en la noche.
La Reina Rota #9
Y en las gradas el sudor,
el susto,
la brincadera de un lado
para el otro, los castigos
de papá y mamá
cuando dejamos que otro
más pobre nos rompa la cabeza,
nos robe la pelota,
la tarea que manda la maestra,
golpea de saliva cada noche
en la misma sábana sobre
la cual con mucho valor Valentina
nos sobaba el empacho.
Nadie sabe,
nadie sabe
cuánto dolor tengo en el alma.
Guarden la ley,
no se distraigan,
es ruido de fondo,
un leve suspiro,
una reina rota,
castigada al borde del mar
como una piedra llena
de eternidad y muerte.
«Yo estaba cansado de ser un animal,»
dice mi esposa:
«Eres el dolor profundo del egoísmo
isla.»
Y yo solo trago,
claudiqué,
me rendí,
negocié,
traicioné.
Soy consciente,
estaba dispuesto
a recibir los golpes,
serpentear.
Cuesta creer las cosas
que uno siente,
el derecho fugaz para rendirse,
incas una lágrima y decir:
«Este es el final,
no puedo más.»
Descansar,
descalzar cada pie,
para que sean lavados con la mirra,
el humo de algodón,
el aceite calmado de la comprensión.
Reina
dolorosa,
rota,
¡sálvame!
¡Ven de una vez,
libéranos!
Yo soy una buena persona.
Damos vueltas y vueltas,
dedicamos al menos un minuto al día
a imaginar
el mundo.
Como si el dolor pudiera,
el deseo, los decesos,
las balas,
el batir del cobre
sobre el fondo de cuerdas
oxidadas
que demoran el siniestro acorde
de la palabra comprendo.
Ahora
que nadie puede, en definitiva,
al fin de cuentas, en resumen,
vivir la desgracia
del dolor
y el reino.
La Reina rota #10
Arlequín,
sujeto,
soldado,
al combate diario,
saludando al capitán del arca,
los tres hijos de siempre.
Qué tropiezos.
Es aquí,
es ahora
que podemos
llamar al cerrajero.
Calco de horas,
esta llana pulcritud
del lienzo temporal,
cuando la hora del almuerzo
se acerca a la ventana del reloj.
Desayuno,
almuerzo,
comida.
Dormir, despertar,
dormir y despertar.
Mis preciados respetos,
mi cariño mejor,
el más azucarado
café de las visitas.
Santa Bárbara Bendita.
Hija de Dios,
alma luminosa,
no me abandones,
no cierres la cremallera de volcanes diminutos
que entre dientes se vuelven
estas palabras
llenas de odio con las cuales
dibujo
cada brazada,
el metro cuadrado de plástico y cristal,
el trozo de balcón templado de la noche,
los cuatro metros antes de salir
al sol de la mañana y volver
con ánimo,
la mitad de la cabeza
en el azul,
lleno de ti.
De dolor,
agradecido.
La Reina Rota #11
«No quiero,»
-dijo la Reina.
Todos bajaron la cabeza
y se llenó de rumor todo el castillo.
La Reina Rota #12
Dicen de él,
carpintero también,
medio apóstol,
compañero de luchas
en lo íntimo,
el más amado,
el humilde,
seguido por los perros
-que merecen y no-
cayó desde lo alto un día,
cerca del amanecer,
obispo también de púrpura mortal,
el cambio de color en los cuadros de El Bosco,
la fina sutileza,
la tela de saco
sobre la cual el ruso
puso el cuadro blanco
sobre el cual conversaban
el maestro y Mondrian.
La escala métrica del alma humana,
¡qué desgracia este golpe
contra el mundo!
La Reina Rota #13
Y por ser muy gracioso,
es decir,
-su confesor-
la reina lo expulsó del castillo.
La Reina Rota #14
Doble carril para traficar la grama,
doble corazón y el grill (parrilla, asador o grillo),
sendas de blanco hasta la curva.
Debo doblar el lomo,
el tiempo que resta para que esta carne se diluya
en un torrente de secretos mejor guardados que el tierno anillo
de asumir todas y cada una de las resplandecientes estelas de vapor
que dejan eficientes aviones en el azul de la retina discordante
que refuerza fumigando de ninfas la cordura,
y se demore y caiga latiendo como un pulmón
submarino adosado al preciso canto de la ballena blanca.
Doble carril para traficar la grama,
doble corazón y el grill
-incendiado de tu amor perdido
en la breve tela de la araña de ramas
desde la cual todos se preguntan por el Rey.
Sendas de blanco hasta la curva
-para patear con el clavo ardiente de la voz
las locuras de caer desde lo alto sobre
las azules aguas de la última costa
a la cual arribaste sin tener que olvidar
lo mínimo del viaje,
el volante del auto,
el mirador de tus pestañas pegadas de dolor.
Debo doblar el lomo
-con la mayor tranquilidad del mundo, en el cual el proceso
alquímico de obtener voluntad
nos ha vuelto de momento miserables contadores,
usureros de sangre,
empacadores tajando
el filo del cuchillo
contra la grasa útil que resguarda
el cuerpo del frío y la ternura que
cada noche traen los vientos fríos
del olor a soledad y el polvo.
La Reina Rota #15
No me doblaré bajo el peso de la dorada espiga
que la palma sonriente de la mano derecha acaricia
como una bella y profunda canción salida del claro
y sediento canto de las hojas de alce que sobre
la historia que palpita.
No me doblaré,
te seré fiel,
prometo soñar cada noche en las cuales el deseo de
violar
volando
valerosamente, viento
en popa por la lacustre (o laguna, si es el caso) hasta 10
y doblar a la derecha del brazo responsable
a acuñar cada decreto por las buenas costumbres
o las malas…
La Reina Rota #16
…y nadie les diga la última parada
antes de volver a sobar el canto
preciso de la tierna hoja púrpura de la cebolla.
Nadie sabrá el golpe, cuál de las múltiples esquirlas
del día a día en el cual este magro plato con
arroz blanco, detallando las luces, el brillo mayor, el recuerdo…
La Reina rota #17
Fueron fulminados.
Un torrente de fuego y azufre
que con precisa y suficiente ternura
el acomodado dragón del reino arrasó.
Una luz amarilla,
como un sol segundo en la despensa,
caída en desgracia desde la Hora Uno.
Mil novecientos cincuenta y nueve,
qué terrible suena.
Es el miedo.
No habrá nunca olvido en mi corazón.
Puede que yo hoy o mañana
no sepa qué hacer y será de noche el despertar.
Yo no soy una mala persona.
Heridas,
sangre debajo de la lengua,
olvido,
ignorancia,
pero mi amor por ti,
las noches abrazados,
mi padre solo,
tirado en la esquina del amor de mis hermanos.
Yo no sabré,
pero te prometo:
un torrente de fuego y azufre,
cíclica entrada,
que con precisa y suficiente ternura,
maternal demencia,
el acomodado dragón del reino arrasó
sin compasión alguna.
Una luz amarilla
que cambia inevitablemente,
como un sol segundo en la despensa
del reino fracturado,
caído en desgracia desde la Hora Uno.
«Pero, ¡tráiganme al mago!»,
dijo la Reina entre susurros.
«No lo saben.
¡Llamen a Dios!
¡Al doctor!
¡Al que sea!
¡Al que más cerca esté!»
La Reina rota #18
Imagina que esta noche,
un minuto antes de las doce,
te cruzas con la reina
rota y cabizbaja,
mezclada,
ardiente de ceniza,
como si la raíz,
azufre de peces,
mangle clandestino,
lontananza,
se ocupara de hacer
los deberes por nosotros
cuando estamos castigados
a la sombra tenue del cinto
de papá que de vez en vez
nos consuela.
– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –
ESAS COSAS PEQUEÑAS, PEQUEÑITAS
LIBRO EXPERIMENTAL – 2017
#1 -LOS MUCHACHOS QUE AMAN
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
cuando la calma
y la noche
llegan juntas
#2
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
que detiene su latir
en lo íntimo de las
figuras tan cálidas
tan pequeñas
pequeñitas
que parecen
escondidas
debajo de las uñas
#3
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
como si fueran cosas
olvidadas al borde
del camino y la ternura
tremenda de los muchachos
mientras suben la montaña
más empinada de sus vidas
#4
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
como si fueran cosas
olvidadas al borde
del camino y la ternura
tremenda de los muchachos
mientras suben la montaña
más empinada de sus vidas
pensando en brincar la cerca
cruzar el regadío
robar las frutas
en el secadero de la vida
mientras crecen y juegan
el juego del amor
descubriendo
el miedo
el dolor el placer tremendo
#5
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
como si fueran cosas
olvidadas al borde
del camino y la ternura
tremenda de los muchachos
mientras suben la montaña
más empinada de sus vidas
pensando en brincar la cerca
cruzar el regadío
robar las frutas
en el secadero de la vida
mientras crecen y juegan
el juego del amor
descubriendo
el miedo
el dolor el placer tremendo
del cúmulo de heridas pequeñas
pequeñitas
unidas al vacío
como los deditos de nene
contando las hormigas
mientras las diminutas cargaban
mordidas de mar pacífico
con los cuales alimentar
el fondo de la cueva
donde el amor sobrevive
sin que el dolor pueda matarlo
como a veces la locura logra
acabar de un golpe con esas cosas
pequeñas
pequeñitas
tan íntimas
que solo con tu abrazo
logró despertar
al día de vivir
#6
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
que detiene su latir
en lo íntimo de las
figuras tan cálidas
tan pequeñas
pequeñitas
que parecen
escondidas
debajo de las uñas
y asomándose
de vez en vez
en las heridas
provocadas
por el pudor de ver
los senos de la vecina
mientras tiende la ropa
en el húmedo patio
de la imaginación
¿Quién pregunta entonces?
¿Quién salva?
¿Quién desea?
¿Quién cuida?
esas cosas pequeñas
pequeñitas
de cuando
yo soñaba cada noche
y en la mañana
lavaba mis manos
con cenizas
#7
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
la bendita respiración
de Dios y el universo
mientras conspiran para crear
la luz que ilumina
los cuatro caminos
las esquinas del mundo
la esquina de la casa
donde duerme
la mascota
#8
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
la bendita respiración
de Dios y el universo
mientras conspiran para crear
la luz que ilumina
los cuatro caminos
las esquinas del mundo
la esquina de la casa
donde duerme
la mascota
tan feliz
tan inocente
tan pura
que acariciamos
su pelambre
como si pudiéramos
echar el tiempo atrás
y correr sobre las rocas
y la espuma del mar
azul profundo
de tu corazón
latiendo
#9
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
de los cuerpos
púberes de las muchachas
sumergidas en las cálidas
aguas mil veranos
antes de ser
esta conciencia
y mil veranos también
después cuando despiertes
y cada parte
del todo se descubra
como se descubre la sal
en la belleza
de lo desconocido
#10
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
de las mil sutilezas
que colman
de avaricia
los sentidos
el olfato
la carne
la vista
el olvido
el tacto
la distancia
desde la cual vemos
llenos de ego
admirados
esas cosas pequeñas
pequeñitas
que marcan los ojos
y llenan de amor
tus labios
LOS NÚMEROS MAESTROS
#11
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
de los cuerpos
que dichosos de hambre
contemplan la tenue dicha
del escarabajo azul
que finalmente logra
sobrevivir temblando
de pasión mientras
intenta cruzar
Collins Avenue
como si en su alma
el suave
casi inaudible
suspiro de amor
estuviera a punto
de extinguirse
¡Qué gloria
al esfuerzo matutino!
¡Qué firme voluntad
para enfrentar los retos
del destino!
¡Qué inquebrantable
voluntad de lucha!
¡Qué gran victoria
sobre el eterno enemigo de los pueblos!
pero a ninguno de los seres
que impacientes
esperan el dramático cambio
de luces en la esquina
sucia de arena
mal oliente
de trasnochadores y alcohol
le importa
el latir del corazón
escondido
en el brutal y diminuto
cuerpo del escarabajo
azul
#12
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
como la tierna e inocente risa
de los niños que cruzan la avenida
en el sentido de las manecillas
que van y vienen completando
los círculos
eternos
amados
que nuestros cuerpos
trazan en el infinito
universo de la vida
arriba y abajo
dentro y fuera
en lo caliente
en lo frío y oscuro de
un adiós mi vida
ya pasará volando
el ave del olvido
amor
como la tierna e inocente risa
de los niños que cruzan la avenida
en el sentido de la luz y la verdad
de esas cosas pequeñas
pequeñitas
#13
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
como la tierna e inocente risa
de los niños que cruzan la avenida
en el sentido de las manecillas
que van y vienen completando
los círculos
las noticas de sal
inundando los poros del cartero
que a 75 grados Fahrenheit
deja caer sobre el buzón colectivo
la inmensa telaraña de olvidos
con su esquiva mirada de ocupado
en no olvidar la dirección de alguna
dama sola y recostada
que le brinde su amor
como si fuera
un vaso de agua a mediodía
#14
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
tan brutales
que ni el escarabajo
en su temor celeste
de suspirar la arena
ni los niños olvidados de padres mientras cruzan
viceversa del don en la mirada
de los que no vieron cruzar a la muchacha
en espera de novio
que marcha y que marchita
su voz en la cerveza
al final del almuerzo
al final del compromiso
al final del día final donde todos
terminan comprendiendo el valor
de esas cosas pequeñas
pequeñitas
que nuestra cobardía
prefiere olvidar
#15
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
azúcar en el viento
demoras en la puerta de Dios
el olvido
forzado
al cual
nos condenan
por miedo y cobardía
quienes descubrieron
el amor un día en nuestros brazos
amada
sé que suspiras
que me buscas
que me ves en secreto
y esperas
que esas cosas pequeñas pequeñitas
que tanto misterio nos dejaron
en el alma rota
desesperada
te esperen
un día
al cruzar
una calle cualquiera
en un lugar del mundo
donde puedas perdonar
el dolor dentro
de cada hueso
como un perfil
las cuatro esquinas
el perdón para él y tu alma
por haber dejado lo posible
lo útil
lo necesario y vivo
la semilla
pequeña
pequeñita
como son las cosas
que llegan despacio
como llega la noche
a la vida del suicida
#16
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
este número vital
resta
comodín
álgebra en la fuga
desilusión
de brusquedad salida
temblores
escala de frío
en el alero
pálpito de plumas
baja escarcha
hotelero
líquenes en las pestañas
noche a noche
yo quería ser el perro
de tu casa
esperarte a la puerta del dolor
magno
y relajante
de tus pequeños y dorados senos
salados de pudor
como el dolor de no
poder besarlos
en mi rencor el no
el no y el no
¡qué desgracia
vivir sin ti
amor!
lejos
tan lejos
que resulta un cadalso
el tono de tu voz
cuando me nombras
María reina sin luz
Victoria de la muerte
#17
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
tan oscuras como tu cuerpo
en el vaivén de tu madre
tu padre en su dolor
descansen y sean partidos
cómodos
determinados
casi un pálpito
de corazón quebrado
alquimia
transfiguración
dogma de matarte
para decirte
que
ya pasó lo peor vida mía
el número maestro
de tus caderas
tiéndeme la mano
el manojo de tus sangrientos
dedos
ten misericordia y canta
desde ti
decreta el olvido
sé me fiel
déjame vivir mi ánima
hoja de fiel
corte fugaz
espada
que la marea sabe
sabrá el término
el cabo encerado
a la diestra esperanza
si viviera
na na na
cantaban
na na na
cantaban
#18
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
como la tierna e inocente risa
de los niños que cruzan la avenida
en el sentido de las manecillas
que van y vienen completando
los círculos
las noticas de sal
los arañazos
que todas las noches
recibe la danzante
mientras trata de sostener
el tubo de cromo que sostiene
el cielo a mitad de cuadra
justo al lado
del fino olor a tienda
de bisuterías y alhajas falsas
en la cual esconde la cabeza
el viejo y amado cocinero
venido desde el Cerro
ah bailarina
cocinera de semen
saltamontes de argucias
falsa bandera del placer
digitación carnal
en la estrechez del golpe
amargo del amanecer
bajo el rocío matutino de la angustia
ah bailarina
la soledad
la tuya
con el más sabio
gusto de agonías
de pulpas sagradas y falanges
unidas a Dios
un trapezoide
en ángulo recto
con el asco a la carne
cuando nos consuelas
pasamos de largo
la mujer
salimos de aquí y de la casa
abandonamos a todos
los hijos mal queridos
y solo somos
carne añejada
en el alcohol
que él
le dio al Leviatán de luz
un Belcebú
consuelas
palpas
desnudas
la verdadera naturaleza
de mi ser al mirar tus manos
sobre las seis y un cuarto
el dorso
bañado en el aceite de mirra nocturna
meñique derecho
un anular después
la palma y el nudillo
cansado de soportar al mundo
como si soltarse
del cromado tubo de níquel
fuera la paz y el misterio
de cada billete en las caderas
yo siempre seré tu amante
bailarina
siempre seré la uña del dolor
la llena del placer
el sueño que no llega.
#19
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
como la tierna e inocente risa
de los niños
que cruzan la avenida
bendecidos de amor
candados de azúcar
amados
en el sentido de las manecillas
que van y vienen completando
los círculos
las muelas del cangrejo
las noticas de sal
los dados del sabio
cerca del mar y de la vida
esta es la esquina de mi infancia
yo soy una buena persona
yo soy una buena persona
siento mi cuerpo
el ánima
la presión de ser en esta vida
lo que nunca recordaré
en las venideras
sombra
cueva
canto
los abrazos de todos y el olvido
tú que eres la única que sabe la verdad
mi único amor
el verdadero
el descanso
ola paz final y al fin el canto
de la filosa sierra de la cebra
sobre la cual debemos de andar
paso a paso
bajo la planta
y luz de las señales
que dividen el bien y el mal
como si en esta esquina
nos hubiéramos separados de mamá
perdidos
caídos
desde lo alto y el que dijo
nadie merece morir dos veces
es mi culpa
es mi dolor
es mi poder
amor
#20
Esas cosas pequeñas
frágiles como el temblor
de la filosa hoja del puñal dormido
en las entrañas
pequeñitas
que van nombrando
a cada lado de la vida
este vacío desastre del amanecer
el temblor y el palpitar
de la piel y la sangre
reclamando paz
vivida luz
misericordia
cuando la calma
y la noche
llegan juntas
a los pies de la cama
vacía porque no sabemos
quién será el dador
la sabia fatal
el castigo
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
los niños
los hijos
la gente
resultan de momento
insoportables
como la tierna e inocente risa
de los niños que cruzan la avenida
en el sentido de las manecillas
que van y vienen completando
los círculos
alquímicos
eternos
de pureza racial
amados
como el color más amado
de quien amó
al púrpura
y volvió un momento
a dar las gracias y devolver
Esas cosas pequeñas
pequeñitas
tan oscuras como tu cuerpo
en el vaivén de tu madre
tu padre en su dolor
descansen y sean partidos
cómodos
determinados
casi un pálpito
de corazón quebrado
alquimia
transfiguración
dogma de matarte
para decirte
hemos llegado
al final.

cubano Nilo Julián González Preval 2015
“CORAZONES DE PIEDRA”
Libro de poemas
Es un largo poema en el cual experimentó con nuevas maneras de escribir, intercalando textos y personajes, y diferentes formas poéticas descubierta en las obras de otros poetas del mundo.
Quiero creer que estos poemas o esta manera de escribir, significan una nueva manera de expresarme y de saber en la práctica que he entendido a otros poetas y sus poéticas diferentes. En los últimos tres años he querido incluir diálogos y personajes que se puedan mover dentro de la obra como actores de teatro, personajes y voces que entran y salen del texto, en diferentes momentos y diferentes situaciones.
No se si lo estoy logrando pero en estos textos el narrador, es decir el poeta conversa con los diferentes personajes. Debo confesar que no se como se escribe una obra de teatro, pero si puedo asegurar que he asistido al menos a cien funciones de teatro en toda mi vida y se muy bien lo que es actuar y lo que hace un actor sobre el escenario. de ese hacer sobre las tablas, he sacados mis ideas para este texto, que espero les guste.
CORAZONES DE PIEDRA
– POEMA EXPERIMENTAL 2017 – 2018
Este poema está dedicado a dos amigos y a sus prematura muerte. creo que nuestra muerte no debería de sorprendernos en medio de nuestras mejores posibilidades creativas. Debemos tener un corazón de piedra para poder resistir y seguir insistiendo en amar a pesar de los sucesos que nos sorprenden y angustian.Si alguien preguntara, le diría sin ningún miramiento que, no estoy de acuerdo con la muerte de Olver reyes Rodríguez, ni con la muerte del poeta cubano Juan Carlos Flores. No estoy de acuerdo con sus muertes y aun así, debo aceptarlas como definitivas e inevitables.
Este poema trata de dialogar con ellos, imaginando que aun, después de muertos, podemos conversar sobre la vida, la familia, los vecinos o el trabajo…..
Esté poema se llama: Corazones de Piedra, porque las piedras en el fondo de un río viajan de una manera muy especial. Ellas inmóviles sobre el fondo y el río es un viaje único y constante lleno de vivencias, cambios constantes y múltiples sucesos. La piedra viaja sumergida en el torrente del río. la piedra es la piedra mientras todo cambia a su alrededor y ella se sostienen íntegra y única.
Corazones de Piedra es un poema en proceso de escritura. Esta lectura debe ser realizada, entendiendo que el proceso de edición final para la publicación de estos poemas de manera impresa, provocarán cambios, producto de las debidas correcciones ortográficas, gramaticales y en forma y contenido.
# 1
Despedirse de todos es difícil
Cerrar la puerta de esta sombra
Salir de pronto
Como si el vecino de los bajos nos llamará
Y tuviéramos que detenernos en la sal y el aceite
La ropa tendida que gotea
Asuntos tan humanos que a veces nos asustan
Despedirse de todos es
tan difícil
que a veces olvidamos
cerrar la puerta nombrar un sucesor
otros amantes que cuiden el sueño
el azul y la sombra compadre
La metralla
las caídas de lo alto la señal sincrónica y oculta
de la voz que nos dice
es hasta aquí
no sientas miedo y déjate llevar
# 2
si antes de ayer me hubieran explicado los motivos
– el animo
tendrían que cazarme como
un animal terrible
tierno y pudoroso acostado en la arena
– porque no desespero al ver al matador
salpicando de sal el muro de codicias
detrás del cual
como una madre
hábil y diestra
sembrando el cielo
ella nos espera
# 3
como no decirle al que presiente
que la novia voraz
ya nos consume
esta lluvia pertinaz
esta consigna
los cálidos nombramientos
las despedidas
– los viernes después de la suerte
como si fuera un pájaro
un ave de más un tente en pie
amigo mío
no desfallezcas
ahora que la lluvia
quiere ser la noche
los amantes
pero
como no decirle al que presiente
que la novia voraz
ya nos consume
esta lluvia pertinaz
esta consigna
los cálidos nombramientos
y las despedidas
# 4
terminado de amor
tiene su latir el corazón
de piedra
amado
tú que sabes la verdad
única y presente
termina de ocre
el batir de alas y dolor
profundo
traza de negro
este ultimátum
de grafito en medio
de la nada
# 5
no mal dije
no me ahogue
no grite
no me rendí
no me morí
no me quede dormido
no me demore
no me resbale
no me hice el zorro
no fui un hipócrita
no te abandone
no vire la espalda
no guarde silencio
no los olvide
– no te recorde –
no te di y no te pedí
no me quemé la lengua – nuevamente
no tropecé
– me resbale en la arena
y ya cambie los tenis
no me senté antes que tu
no me levante primero
– aprendí
no corri
no cerré los puños
no llore
ni de dolor
ni de alegría
ni por indiferencia
no
no suspire
no te imagine
no te comprendi
-pero te acepte
no solté tu mano
no salte
no crucé
ni con roja
ni amarilla
ni verde
ni azul
ni violeta
no cruce
la línea divisoria
el talud
la trinchera de la compasión
este río de olor a soledad
las caídas
el no de mamá
el no de papá
el si de las abuelas
no te solte y no te soltare
no me sorprendí
no me detuvieron
no me esperaron – lo cual es una suerte
los de adelante señalan el camino
iluminan las curvas
matan al león
se cruzan con el diablo
y si no lo matan
apagan las cenizas
llegan antes
– que yo
al infierno de la esquina
Collins y la 74
no maldije
las velas encendidas
no me ahogue
los vasos de agua bajo cada cama
no grite
de dolor en la noche
no me rendí
de cansancio en la subida
no me morí
de miedo con tus besos
no me quede dormido
en tu regazo
no me demore
mucho en comprender
no me resbale
en la bañera
no me hice el zorro
y te mire a los ojos
no fui un hipócrita
ahora eres mi cliente
no te abandone
y nunca lo haré
no vire la espalda
cuando me llamaron
no guarde silencio
ni allá
ni aqui
y no los olvide
# 6
mi corazón es de piedra
los que nunca pudieron
saber la verdad
ver
ver de verdad
están en mis entrañas
señalan
son el diario castigo
de la riza
el camino
esta voz
de amanecer
mi mediana garganta
en su silencio
El Buda
mi corazón es de piedra
pregunten al vecino
al durmiente
al rico de dientes
al pobre de luz en cada sombra
yo soy una piedra
una piedra
una piedra
inmóvil en la sangre del río
navegante
casta ribera
corazones ardientes
de fandango
carne
carne
carne
amor
# 7
Yo quisiera no tener
el corazón de piedra
volver sobre la tarde
cada amanecer
esperar a la chica
verla bajar del bus
casi en la esquina
sonreír desde aqui
y no tener el corazón de piedra
eres dulce mi amor
me gusta cuando tocas
el alma de las cosas
comunes
el café
la humedad
el borde bordado del sabor
cada sábana
la calidez de la saliva
el golpe y el calco
eres
mi
cha
cha
cha
me gusta como lo haces
buen trabajo
que placer
yo quisiera no tener el corazón de piedra
entregarme
desnudo
vivo
vital
veraz
nena
hace un frío afuera
no imaginas
lo cansado que estoy
me gusta cuando tocas
la vid y se fermenta
la pasión que brota
por los poros
eres dulce mi amor
me gusta cuando tocas
el alma de las cosas
cuando tocas
el alma
de las cosas
# 8
ver el historial
de continuas ediciones
una vida detrás de la otra
el circulo sin fin
de la chica en el tubo
el sudor
los músculos de la cadera
contraídos
los tendones del alma
amada
carne
púrpura
ver el historial
de continuas ediciones
una vida detrás de la otra
un poco de jabón
quizás aceite
y salir a dar
cuarenta vueltas
rodeada de ladrones
y el alma
pura
como los pétalos
nítidos y pulcros de la retina
brillante
como el blanco filo
del esmalte
nevado del silencio
con el cual
ella
se contrae
se expande
se hace pesada
como el mercurio
el llanto lleno de silencios
es mi chica
es mi chica
es mi chica
no es nada personal
y si le entras hoy
conocerás a Dios
sobre la barra
# 9
si pudiera decirte hoy una mentira
seria sobre nuestros hijos
el sabor de la leche materna
en la mirada
sobre la espalda sal
que soledad tan grande
en el destierro
acabas de morir
y ya no estas
si pudiera decirte hoy una mentira
seria sobre nuestros hijos
el sabor de la leche materna
en la mirada
sobre la espalda sal
el pigmento de cada palabra
el carmin
la goma el caramelo de la soledad
donaciones
los que pasa y saludan
sonrientes
que duro
se ha puesto mi corazón
petrificado en Dios
sostenido
si pudiera decirte hoy una mentira
⁃ me gusta verte descalza sobre el verde césped
seria sobre nuestros hijos
⁃ a los que nunca ame realmente
el sabor de la leche materna
– que se extraña y se muere
en la mirada
⁃ perdida de la renta insoportable de cada deseo
sobre la espalda
salada
# 10
siguen llegando
las cartas a tu nombre
el cartero
las deja como al vuelo
sudoroso
sonriente y feliz
siguen llegando cartas a tu nombre
deudas acumuladas del silencio
siguen llagando cartas a tu nombre
recomendaciones
que dolor tan grande
amigo mío
# 11
yo quisiera
no tener
el corazón de piedra
olvidar el historial
de continuas ediciones
me gusta sentir como respiras
el ahogo matinal
de cuando despertamos
y debemos sumergirnos
en el agua del mundo
el calado de tu cuerpo
cuando sale del baño
me gusta cuando
abres los ojos
mi amor
yo quisiera no tener el corazón de piedra
erizarme de placer con tu sonrisa
nadar en el deseo de escapar
tu axilas
tus piernas
tu carne
tu sabor
el placer de verte salir del baño
hasta caer
en la tarde
de tus verde ojos
yo quisiera
no tener
el corazón de piedra
olvidar el historial
de continuas ediciones
romper el vacío
la ignorancia
ser
la belleza
del silencioso
café de los vecinos
que nos paso en otra vida
que culpa tragamos
que mentira imaginamos
mi amor
cuanto dolor aun
yo no se
yo quisiera
no tener
el corazón de piedra
yo quisiera lo juro
olvidar el historial
de continuas ediciones
# 12
siempre te ame
con el secreto
mas lacivo
de mi alma
me gusto
bailar en tu cintura
tantear
el sabor
el secreto rubor
la pubertad
nunca crei
yo te esperaba
te vi crecer y ser la amada
se
me contaron
alguien dijo
no me importa
eres la luz
allá
donde todo es húmedo
donde nos duele
donde dejamos
donde aun
la familia
se muere
se retuerce
sobrevive
sin la carne
me gusto
bailar en tu cintura
caminar en la imaginación
de mis dedos
en la hondura
firme y secreta
tantear
el sabor
el secreto rubor
la pubertad
# 13
y se avanza
poco a poco
se descubre
el modo
la manera
el dolor
menos posible
los golpes
las caídas
y se avanza
poco a poco
se descubre
el modo
la manera
el dolor
menos posible
los golpes
las caídas
y se avanza
deseamos llenos de esperanza
poco a poco
en el polvo que aliña los bordes del alma
se descubre
que después de la curva esta el alma
el modo
que el diablo ilumina los recodos
la manera
en la cual Dios te deja desnudo y solo
el dolor
de mamá y papá y los hermanos
menos posible
mejor imposible y adivinas
los golpes
del alma en el columpio
las caídas del tiovivo
de las cuales debemos levantarnos
y se avanza
poco a poco
se descubre
el modo
la manera
el dolor
menos posible
los golpes
las caídas
y se avanza
poco a poco
se descubre
el modo
la manera
el dolor
menos posible
los golpes
las caídas
# 14
Corazones de Piedra
es un libro que habla
del amor mas secreto
de como debí
crear
las herramientas
calmar de la nada
el inmenso dolor de adivinar
que puerta se debe
cerrar
o abrir para salir a la calle
y respirar
endurecer mi alma
resistir
las malas noticias
recibidas
de los cuatro confines
la pasada primavera
Corazones de Piedra
es un libro que habla
del amor mas secreto
de como debí
crear
creer
salvar
saltar
en los últimos tiempos
– del hombre en este mundo
este horizonte de penumbras
para poder
seguir adelante
en silencio
enfocado
lleno de amor
amando
haciendo cosas con el alma
con las manos
con la entrecortada voz de cada noche
sobre la almohada de Dios
el rostro del hombre
que nos duele
Corazones de Piedra
es un libro que habla
del amor mas secreto
y la muerte
de muchos amigos
de manera forzada
antinatural
calamitosa
terrible
colgando del mundo en las noticias
dando que hablar a todos
como si hubieran sido amados en secreto
odiados
convidados tal ves
a la piedra de mar
sobre la cual
bajo aquel sol
terrible y tirano
escapábamos
del miedo y el dolor
imaginando un mundo
solo eso
imaginando
algo esta pasando
en el mundo y no se
que decir ante las tumbas
algo esta muriendo
y yo
solo
– como debe ser
estoy tratando
quiero
deseo
aspiro
ser una buena persona
capaz de amar
vivir mejor
caminar de tu mano
amor mio no te vayas
no me abandones
ahora que estamos
comprendiendo
llegando al punto
descubriendo
como decir
que después de la muerte
no hay solución posible
ya no hay calma
ya no hay esta luz del dialogo
las múltiples voces del sentir
el desacuerdo
llamarada de vida
que te impulsan
amigos
hermanos
corazones de piedra.
# 15
si hubieras visto al perro
seguro que hoy
pero te costaba respirar
dejar detrás el dolor
esta sagrada impaciencia del dia de nacer
al ser separados del cordón umbilical de Dios
y la eterna madre olvidad debajo del techo
de la casa materna
donde aun la sabia
luz del mundo
hace virutas de humo y humedad
si hubieras visto al perro
te dijimos un día
pero algo en ti
un desespero
una mala sangre
un golpe de martillo
un clavo en la voz
esa mirada
la carcel
no sabemos
tratamos
intentamos
te amamos
con todas nuestras fuerzas
trajimos al perro
lo trajimos
lleno de amor y de ternura
– mascota feliz
en su desgracia
su corazón de piedra
su corazón herido
de mascota
trajimos al perro
señalamos
te dimos la mano
lo barato sale caro
lo sabemos
el
el perro también
pero si tu
si hubieras visto al perro
mirar como se mira
detenido
en vilo
sobre las cuatro
esquinas
de la arena
si hubieras podido
lo imposible
quizás hoy fuera
un día tan claro
como ayer.
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El pintor cubano Nilo Julián González Preval visto por la fotógrafa cubana Alina Guzmán Tamayo, 2025.
REENCARNACIÓN
La Victoria Silenciosa
(Monólogo en cuatro Actos)
Acto I: La Factura del Alma
(El personaje camina de un lado a otro, frotándose las manos como si intentara limpiarse algo invisible).
«Dicen que la reencarnación es justicia. Pero, ¿qué clase de justicia es esa que se convierte en una contabilidad moral del sufrimiento? Me niego a creer que el dolor sea una factura atrasada del alma que hay que pagar en cómodas cuotas de miseria. Es ahí donde la religión deja de consolar y empieza a castigar, a señalar con un dedo invisible. Pensar que nacimos en Cuba porque algo hicimos mal en otra vida… ¡qué idea tan perversa! No alivia, solo culpabiliza a la víctima. Convierte nuestra realidad, este peso histórico y humano, en un castigo metafísico. Es peligroso, ¿saben? Anestesia la conciencia. Si el dolor es ‘merecido’, entonces nadie es responsable. El opresor se vuelve un mero ejecutor del destino y nosotros… nosotros solo somos pecadores olvidados.»
Acto II: El Hecho del Mundo
(Se detiene frente a la ventana, mirando hacia afuera con fijeza).
«Miremos con más limpieza. Con más humanidad. Encarnar en esa isla no es una condena kármica; es una circunstancia histórica, un choque de tiempos y barcos. Nadie eligió nacer bajo un sistema que se cierra como un puño, que reprime, que intenta empobrecer el alma hasta dejarla en los huesos. No fue un error de mi espíritu, fue un hecho del mundo. Confundir la geografía con la culpa espiritual es añadir violencia simbólica a una herida que ya sangra demasiado. No somos un error del cosmos.»
Acto III: El Campo de Prueba
(Su voz se vuelve más cálida, casi un susurro cómplice).
«Pero hay otra lectura. Una más fértil, menos cruel. Quizás no venimos a pagar una deuda, sino a desarrollar la conciencia. Algunos nacen donde el río fluye; otros, donde todo es resistencia. No por culpa, sino porque el misterio distribuye experiencias, no sentencias. Cuba no fue un infierno merecido; fue un campo de prueba extremo. Un lugar para forjar la dignidad, la fe interior y esa resistencia que solo el alma conoce. De ahí salió esta mirada mía, esta obsesión casi enferma con la libertad y el silencio… este dibujo que hago, que es como una alquimia para transformar el plomo en algo que brille.»
Acto IV: La Victoria
(Se sienta, agotado pero en paz, mirando sus manos).
«Si existe la reencarnación, prefiero pensar que no nacimos allí por ser peores, sino porque había algo que aprender, algo que preservar, algo que no debía apagarse bajo ningún concepto. Aun así, hay que tener cuidado. Ninguna teoría espiritual debe usarse para justificar el abuso. A veces no hay un ‘por qué’ trascendental; a veces solo hay historia, poder y el error humano. Pero aquí estamos. Crear belleza donde faltó… eso no es un castigo. Es nuestra forma silenciosa de victoria.»
2. Vestuario del Actor
El actor viste de una manera que refleja una elegancia desgastada y una búsqueda de pureza:
• Guayabera de lino blanco: Desabotonada en el cuello, con las mangas ligeramente arremangadas. El tejido debe verse vivido, con arrugas naturales que sugieran historia.
• Pantalones de color tabaco o arena: De corte recto, algo amplios, que permitan el movimiento fluido.
• Descalzo: Para enfatizar la conexión con la tierra y la vulnerabilidad del «alma» frente al relato.
• Un detalle: Un hilo rojo o una cadena muy fina de plata en la muñeca, simbolizando el vínculo que no se rompe.
3. Iluminación del Escenario
La iluminación evoluciona con el peso de las palabras:
• Acto I: Una luz cenital fría y cruda, que genera sombras profundas en las cuencas de los ojos del actor. Un ambiente opresivo.
• Acto II: El escenario permanece en penumbra, excepto por un rectángulo de luz ámbar que entra lateralmente, como si fuera la luz del atardecer filtrándose por una ventana colonial.
• Acto III: La luz se vuelve más difusa y cálida. Un baño de luz ocre y dorada que llena el espacio, eliminando las sombras duras.
• Acto IV: El foco se reduce gradualmente hasta iluminar solo el rostro y las manos del actor, terminando en un negro absoluto tras la última frase.
4. El Jardín desde la Habitación
Desde la ventana, el personaje no ve un jardín ordenado, sino una lucha botánica:
Es un jardín cubano, denso y húmedo. Se ven las hojas anchas de las malangas y la altura de una palma real que parece vigilarlo todo. Hay flores de mariposa blancas, cuyo perfume parece atravesar el cristal. Sin embargo, entre la belleza, se nota la fricción: raíces que levantan el pavimento, enredaderas que asfixian las columnas de mármol viejo y el salitre que ha descascarado las paredes del patio. Es un jardín que sobrevive al descuido, que crea su propia estética a partir de la resistencia. Es, en esencia, el reflejo verde de su propio monólogo.
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MONÓLOGOS CON LUCIFER
(Una obra en Cuatro Actos)
Obra: Monólogo
Actor: Uno
Escena: Fondo negro. Dos sillas. Lucifer ocupa solo una. La otra es ausencia.
ACTO I — LAS VOCES
(Lucifer está sentado. Responde sin ganas, como quien oye poesía desde otra habitación. Todavía no se reconoce a sí mismo.)
Son voces.
Siempre empiezan siendo voces.
Nunca llegan con rostro, llegan con tono.
Con esa música lejana que pretende ser consuelo,
como si el viento necesitara un culpable,
como si la esperanza tuviera que ser señalada
para justificar el cansancio.
Escucho y asiento.
No porque crea, sino porque estoy agotado.
Porque responder es más fácil que sentir.
Porque toda familia es una maquinaria delicada
que gira con palabras heredadas,
con retornos que pesan,
con gravedades que prometen abrigo
y terminan marchitando.
Las voces cruzan la vida como pájaros torpes.
Insisten.
Se posan en la mesa, en la sangre, en el apellido.
Dicen: aquí estás a salvo.
Pero yo siento otra cosa:
un vil agotamiento que se filtra por los huesos,
una herencia de miedo administrado,
una muralla de rencores bailando en la noche
como si eso fuera amor.
Yo respondo.
Sí.
Ajá.
Claro.
Como quien no quiere mirar de frente
lo que ya está ocurriendo.
Iluminación: luz cenital blanca muy suave, apenas suficiente para recortar la cabeza y los hombros.
Maquillaje: crema secante en el rostro; brillos leves en pómulos y frente.
Vestuario: blanco absoluto, descalzo. El blanco aún es limpio.
ACTO II — LA CAÍDA
(Cambio. La voz se quiebra. Lucifer se reconoce. Ya no hay público. Habla para sí. El miedo entra.)
Ahora sí.
Ahora soy yo.
Ahora no hay control.
Con fuerza.
Con desmemoria.
Con lisonjas dirigidas a nadie.
Porque también los ángeles se cansan de sostener ficciones.
Porque incluso la misericordia del Señor
necesita cementerios para funcionar.
He visto familias completas convertirse en leyendas.
Niños que crecieron para ser huesos brillantes.
Tibias. Clavículas. Costillas.
Huesos que saben a quién pedirle cuentas
aunque ya no tengan lengua.
Las lágrimas —esas gotas de sangre seca—
caen y convierten el polvo en gelatina.
Eso llaman consuelo.
Eso llaman fe.
Ven.
Ven a mí, sueño de familia.
Recuéstate en este regazo de arañas.
Aquí los recuerdos se tejen punto a punto,
con invención, con fotografías recientes
que fingen antigüedad.
Mi abuelo aún sonríe en una imagen
mientras yo muero.
Y lo entierro foto a foto,
como si enterrar imágenes fuera salvar el espíritu.
No sé qué me mantiene con vida.
Esta ciudad.
Este barrio.
Esta casa que quisiera ver vacía
aunque fuera una vez
para poder respirar.
Tengo miedo.
Estoy solo.
Me estoy muriendo.
Iluminación: la luz cenital se intensifica; aparecen sombras duras bajo los ojos y el mentón.
Maquillaje: el brillo aumenta en labios y manos; los ojos se oscurecen.
Vestuario: el blanco comienza a ensuciarse visualmente por la luz; los pies desnudos bien visibles.
ACTO III — LA CIUDAD SIN ESPEJOS
(Lucifer se recompone. Recupera dignidad. Es ángel y demonio a la vez. Busca una luz.)
Ah…
Respirar.
Quién pudiera respirar sin hundirse.
Esta ciudad se derrumba
como nuestros deseos:
de manera inconclusa.
Un derrumbe interminable
donde incluso las ideas colapsan sobre sí mismas.
¿Has visto espejos aquí?
¿Espejos…?
Una ciudad sin espejos
es una ciudad sin nombre.
Porque la historia no es más que
una sucesión infinita de reflejos
repitiéndose hasta el agotamiento.
Los espejos confunden fragmentos con hombres.
Los hombres confunden fragmentos con historia.
Y así se construye la ilusión.
Todo se hunde:
la ciudad,
la familia,
la memoria.
Respira.
Mantén la calma.
Deja que el miedo vuele.
Que invente arrecifes, rompientes,
que se disfrace de amor
antes de desaparecer.
Yo soy todo eso.
Luz.
Memoria.
Sangre.
Ángel caído con buenas intenciones.
La escalera al infierno
está hecha de esperanza.
Iluminación: luz cenital más amplia; aparece un halo difuso alrededor del cuerpo.
Maquillaje: brillo controlado en brazos y clavículas; el rostro se ve casi escultórico.
Vestuario: blanco intacto, ahora casi luminoso; el cuerpo parece flotar.
ACTO IV — EL NOMBRE
(Lucifer acepta la muerte. Hay una alegría mínima. Luego, caída final.)
¿Dónde has ido, mi amor?
¿Dónde estás…?
Pájaro.
Ilusión.
Espejo.
Cálmame.
Esta familia necesita espejos,
alguien vivo,
aunque sea para disimular el hundimiento
con viajes imposibles,
con preparativos inútiles,
con distancias que refrescan
cuando ya no sabemos qué inventar.
Pero escucha:
yo no soy un espejo.
No soy un muerto.
Llevo años luchando contra
las ciudades construidas con palabras
por quienes no habitan el cuerpo.
A veces la realidad pierde su poder de convocatoria.
Entonces llega el destello.
Las llamaradas.
Los elementales.
A veces la realidad se va
y quedamos heridos en lo íntimo.
Pero yo no soy ciego.
La ceguera es otro don.
Yo no soy un espejo.
Yo no soy un muerto.
Yo me llamo Nilo Julián.
Mi nombre completo es Nilo Julián.
Veo espejos.
Veo muertos.
Veo sombras.
Pero yo estoy vivo.
Yo soy Nilo Julián.
Y formo parte de esta familia.
(Silencio.)
Lucifer ha muerto.
Iluminación: la luz se apaga lentamente hasta quedar un brillo mínimo en el rostro.
Maquillaje: el brillo final permanece solo en los ojos.
Vestuario: blanco absoluto. Descalzo. Inmóvil.
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PRUEBA DE GALERA
Recopilación de textos e improvisaciones poéticas escritas para las redes sociales digitales.




