



Es la pagina que presenta El Arte de Nilo Julián, sus dibujos, sus pinturas, sus fotos y sus poemas y cuentos.









El, el padre de mi padre, no me nombró, me dijo mi nombre y eso significa que no se, quien me nombró o si yo escogí mi nombre antes de esta vida. Sea como fuere, yo si escogí, mi nombre artístico.
Todos los seres humanos deberíamos de tener la sagrada oportunidad de estudiar. Todos deberíamos de tener la sagrada oportunidad de ser educados en la cívica de las humanidades y las instrucción de las ciencias del mundo físico, como son las matemáticas o la química.
Cumplir cincuenta años no representa el final de los sueños, sino el comienzo de una etapa en la que la inspiración adquiere una profundidad que difícilmente se alcanza en la juventud.
Hay una parte de mi obra que no se exhibe, que no entra en galerías, que no circula en ferias ni se deja fotografiar con libertad. Es una obra que vive dentro de casas ajenas, en habitaciones donde alguien duerme, piensa, ama, respira. Es una obra que se vuelve silencio compartido.






Yo tengo mucha suerte. Si escribiera los nombres de quienes vivían en mi barrio, nadie lo creería, así que sin poder entender, la necesidad de recibir una educación escolar habitual, tuve la mucha suerte de que, a momentos, los poetas, pintores y músicos que me acompañaron desde mi infancia, fueron educándome y mostrándome el arte de expresarme, el arte de vivir con arte, mucha atención por la técnica y el estudio constante y creativo.
El arte no es un adorno, es una herramienta de emancipación y descubrimiento que permite activar el potencial creativo innato desde la infancia. Al invitar a los niños a explorar el color y la línea, les entregamos las llaves para descifrar las infinitas combinaciones de la naturaleza.
Para mí, escribir es pintar con palabras y pintar es escribir con luz y color. En esta encrucijada constante donde confluyen la poesía, el dibujo, la fotografía, el diseño gráfico y la performance, la figura de Vincent van Gogh se erige no solo como un referente, sino como un faro íntimo. Su obra me enseñó …
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El dibujo es el esqueleto sobre el cual descansa toda mi producción artística, la línea pura que define mi intención antes del color. En cada trazo busco la precisión del cirujano y la fluidez del poeta, creando formas que capturan la esencia del movimiento. Es la disciplina que me permite explorar la anatomía y el símbolo con total honestidad.
Mi identidad artística se condensa en el concepto de "The Homo Nganga", una síntesis de la evolución humana y la espiritualidad ancestral. Esta figura representa la fuerza del conocimiento, la conexión con la tierra y la trascendencia del espíritu a través del arte. Es el eje central sobre el cual construyo mi propuesta para el arte cubano contemporáneo.
En mi pintura, el gesto es una extensión directa del pensamiento poético, una mancha que dice más que mil palabras articuladas. La abstracción me permite explorar dimensiones de la cubanía que no caben en la figuración tradicional.
Impartir talleres de artes plásticas es una de las facetas más gratificantes de mi trayectoria profesional. En estos espacios, comparto no solo técnicas de dibujo y pintura, sino una filosofía de vida basada en la creación constante.
Durante años he observado el funcionamiento del mercado internacional de becas, residencias y bienales. No hablo desde el resentimiento, hablo desde la experiencia de un artista que ha vivido dentro y fuera de varias estructuras culturales.
El arte contemporáneo no es solo una imagen, es un diálogo entre lo que vemos y lo que recordamos. En mi proceso creativo, cada pincelada busca rescatar fragmentos de la cubanía que habitan en el subconsciente, transformando lo cotidiano en un símbolo eterno.
El exilio es una fractura que va mucho más allá de un simple cambio de coordenadas geográficas; es, en su esencia más cruda, aprender a convivir con una herida silenciosa que late en el costado de cada día.
El arte como comunicación social Durante mucho tiempo el mundo del arte ha intentado presentar al artista como una figura distante, casi mística. Yo no creo en esa idea. El poeta y el público. Fotos de Alina Guzmán Tamayo 2023. El artista es un ser humano que vive dentro de la sociedad. Come, trabaja, sufre, …
Desde la ciencia neurológica sabemos que ver no es simplemente abrir los ojos. El cerebro interpreta, organiza y reconstruye la realidad a partir de millones de señales que llegan desde la retina. La corteza visual procesa bordes, movimiento, profundidad y color, y luego integra esa información con la memoria y la experiencia previa.
Ser artista es aprender a mirar de nuevo el mundo. No como lo miran los hábitos, sino como lo mira la curiosidad.
El espacio donde vive y trabaja un artista nunca es neutral. El estudio, la casa, el barrio, las calles cercanas… todo influye en el proceso creativo.
¿Es el alma que quiere compartir su luz con el mundo, o es el ego que busca confirmación? Esa pregunta no es superficial; es profundamente humana. Todo creador que expone su obra al público atraviesa ese diálogo interior.
Pintar en público ha sido para mí una experiencia profundamente humana. Cuando el artista sale del estudio y se instala en la calle, el proceso creativo se vuelve visible.
Muchas veces se tiene la idea romántica de que el artista vive en una dimensión aislada, ajeno a las preocupaciones terrenales. Sin embargo, la realidad de mi proceso creativo es mucho más cercana y palpable.
La fotografía llegó a mi vida como una extensión natural de mi mirada artística. No la considero solo una herramienta técnica, sino una manera de registrar la vida mientras ocurre.
Amigos pintores del mundo, los que ya estamos rozando los 60 años sabemos algo que los jóvenes todavía están descubriendo: la vida es corta, pero el arte es largo… y además ahora tenemos más herramientas que nunca para compartirlo.
Dibujar para mí no es un oficio menor ni una destreza técnica aislada. Es una forma de respirar dentro del mundo. Cada línea que trazo es una pregunta abierta sobre la realidad y sobre mí mismo.
El fenómeno de Omni Zona Franca en Alamar no fue solo un estallido de espontaneidad, sino un laboratorio de resistencia material. Al observar aquellos sucesos con la lente limpia de la distancia, se revela una estructura intelectual fascinante. El grupo operaba bajo una premisa casi científica: la transmutación de la carencia en alta tecnología espiritual.