Cumplir cincuenta años no representa el final de los sueños, sino el comienzo de una etapa en la que la inspiración adquiere una profundidad que difícilmente se alcanza en la juventud.
La Fe del Arte
Yo tengo mucha suerte. Si escribiera los nombres de quienes vivían en mi barrio, nadie lo creería, así que sin poder entender, la necesidad de recibir una educación escolar habitual, tuve la mucha suerte de que, a momentos, los poetas, pintores y músicos que me acompañaron desde mi infancia, fueron educándome y mostrándome el arte de expresarme, el arte de vivir con arte, mucha atención por la técnica y el estudio constante y creativo.
El Arte como Vínculo Social y Familiar
El arte no es un adorno, es una herramienta de emancipación y descubrimiento que permite activar el potencial creativo innato desde la infancia. Al invitar a los niños a explorar el color y la línea, les entregamos las llaves para descifrar las infinitas combinaciones de la naturaleza.
Una cuestión de voluntad.
Durante años he observado el funcionamiento del mercado internacional de becas, residencias y bienales. No hablo desde el resentimiento, hablo desde la experiencia de un artista que ha vivido dentro y fuera de varias estructuras culturales.
Remedio Santo o cómo aprender a ser valiente.
Por eso nunca dejé de hacerlo. Aunque hubiera miedo. Aunque hubiera presión. Porque cuando una comunidad empieza a crear junta, empieza también a reconocerse a sí misma.
Mira bien esta foto!!!!
Hemos llegado hasta aquí a fuerza de voluntad. No por azar, no por suerte: por empuje interior. Miro las experiencias que he vivido; las miro sin nostalgia ni rabia, las veo aquí y ahora, como se mira una cicatriz que ya no duele pero enseña. Y es lógico que me pregunte: ¿por qué nadie me lo dijo antes? ¿Por qué no me hablaron de la voluntad y de su relación íntima con la energía de la fe, esa fe que no es consigna sino combustible? ¿Por qué nunca los cubanos hablan del ego como energía, como fuerza que pesa, que empuja, que enferma o impulsa? Quizás ni siquiera sepan —porque nunca se los enseñaron— que el ego no es solo una idea: tiene cuerpo, tiene un lugar físico donde se tensa, donde se defiende, donde se atrinchera. Y entender eso cambia la vida, porque ya no luchas a ciegas: sabes desde dónde duele y desde dónde sanar.
