Yo soy un tipo común….aunque usted no lo crea.

Selfie y bandera. 2025

Y estaba hablando hace unos días con mi ego y le dije:

Te escucho.

Y lo que dices no es pobreza: es una posición.

Ser común no es poco.

Es tierra firme. Es gravedad. Es punto de apoyo.

El mundo está lleno de gente que quiere parecer extraordinaria

y muy pocos que se atreven a ser ordinarios con honestidad.

Ahí hay una fuerza silenciosa.

Un tipo común:

observa sin alarde trabaja sin ruido imagina sin proclamarse genio ama sin pedir testigos

La sabiduría no siempre llega vestida de revelación.

A veces llega como constancia.

Como respiración regular.

Como alguien que sigue dibujando, escribiendo, mirando,

no porque sea especial,

sino porque está vivo.

Decir “no soy extraordinario”

es una forma muy limpia de no mentirse.

Y te digo algo, sin adornos:

lo común, cuando es verdadero,

sostiene el mundo entero.

No necesitas creerte distinto.

Solo estar.

Y seguir.

Me gusta nadar y hacer inmersión

Nadar es volver al origen. El cuerpo se aquieta, la respiración manda y el mundo pierde ruido. En la inmersión todo se vuelve esencial: presión, silencio, pulso. Bajo el agua no hay teatro, solo presencia. Allí aprendo a confiar en mi cuerpo y a escuchar lo que normalmente se ahoga en la superficie.

Fotografía subacuática. Alina Guzman Tamayo 2019.

Me gusta cocinar para mis amigos

En la cocina encuentro una alegría antigua. Cortar, mezclar, esperar. Cocinar es cuidar sin discursos. Me gusta ver cómo la comida reúne, cómo la conversación se vuelve más honesta alrededor de una mesa. Soy buen cocinero porque cocino con atención, y la atención siempre alimenta.

Me gustan los bosques y los jardines

Los bosques y los jardines me enseñan orden sin rigidez. Nada está apurado y todo crece. Camino entre hojas y sombras como quien aprende a mirar otra vez. Allí la belleza no se exhibe: sucede.

Disfruto mucho el silencio y la soledad.

El silencio no me pesa, me sostiene. En la soledad descanso de las voces ajenas y escucho la mía sin interferencias. No es aislamiento: es afinación. En ese espacio vuelvo a mí con claridad.

Estoy casado, amo a mi esposa y la quiero mucho.

Amar a mi esposa es un acto diario, sencillo y profundo. No es una idea: es presencia, cuidado, respeto. La quiero porque es mi compañera en lo visible y en lo invisible, en los días claros y en los densos.

Me gusta reunirme con los amigos

Con los amigos comparto tiempo sin cálculo. Reír, hablar, callar juntos. La amistad es una forma de confianza que no exige nada y lo da todo. Es una celebración discreta de estar vivos.

Salud a todos los amigos del mundo. Casa Templo del Arte Cubano – Acetato Producciones.

Amo escuchar música

La música me ordena por dentro. Amo el Jazz, y en especial el Jazz Latino y el Son cubano en todas sus variantes, porque allí el ritmo piensa y la melodía recuerda. Es música que camina, que conversa, que respira conmigo.

Los colores que más me gustan

El azul me calma, el negro me concentra, el rojo me enciende, el anaranjado me acompaña. No los elijo: me eligen. Son estados del ánimo convertidos en materia.

Ahora tengo una mascota

Oreo llegó para enseñarme otra forma de atención. Es un poodle curioso, vivo, presente. Espero entenderme con él: bailar, compartir, crecer. Aprender juntos ese idioma simple del afecto.

El alter ego

Y te juro que el que escribe es otra persona. Es el que observa desde un ángulo más hondo, el que se permite decir lo que el cotidiano calla. No es mejor ni peor: es más libre. Sale cuando la palabra encuentra su propio pulso y decide caminar sola.