La Necesidad de Pintar: Una visión mínima desde la ciencia y la filosofía.

La necesidad de pintar nace, en primer lugar, de una condición neurobiológica fundamental: el cerebro humano no está diseñado solo para percibir el mundo, sino para reorganizarlo simbólicamente.

Las áreas visuales del lóbulo occipital procesan forma, contraste y movimiento; el sistema límbico asigna carga emocional; la corteza prefrontal integra sentido y proyección. Pintar es una extensión externa de ese circuito interno. No es adorno: es regulación cognitiva y afectiva. Cuando una mano traza una línea, el cerebro está intentando estabilizar la experiencia, convertir lo difuso en forma, lo caótico en estructura. La pintura surge como una tecnología primitiva de orden.

En una esquina del mundo. El poeta cubano Nilo Julián González Preval en su estudio. Casa Templo del Arte Cubano. Una foto de Alina Guzmán Tamayo 2019.

En segundo lugar, la necesidad de pintar nace del conflicto entre percepción y lenguaje. El lenguaje verbal es secuencial; la experiencia es simultánea. La imagen permite condensar en un solo plano múltiples capas de tiempo, emoción y memoria. Desde la filosofía de la mente, podríamos decir que la pintura actúa como un “dispositivo de compresión fenomenológica”: traduce lo inefable en superficie visible. Allí donde la palabra fracasa —ante el trauma, el asombro o el misterio— la imagen sostiene lo que no puede decirse. No sustituye al lenguaje; lo antecede y lo sobrevive.

Dibujos en pequeño formato de la serie A21 Técnica mixta/Papel Cansón. Dibujos del poeta cubano Nilo Julián González Preval 2022.

Antropológicamente, pintar es una conducta arcaica ligada a la supervivencia simbólica. Las primeras marcas en cuevas no eran decoración: eran actos de inscripción en el mundo. El ser humano, consciente de su fragilidad biológica, crea permanencia a través de signos. Pintar es una respuesta a la finitud. Es un gesto contra el olvido. Desde esta perspectiva, la pintura no nace del ocio sino del vértigo existencial: necesitamos dejar huella porque sabemos que desapareceremos.

Pinturas en pequeño formato de la serie: Tres Piedras Técnica mixta/Papel Cansón. Dibujos del poeta cubano Nilo Julián González Preval 2022.

Existe también una raíz ontológica. La conciencia humana no tolera el vacío absoluto. Necesita proyectarse. La pintura funciona como una interfaz entre el mundo interior y el mundo material. Es una forma de externalizar la subjetividad y convertirla en objeto compartible. El filósofo Maurice Merleau-Ponty hablaba del “entrelazamiento” entre cuerpo y mundo; pintar es precisamente ese cruce: el cuerpo toca el mundo y el mundo responde en pigmento. No es representación, es encarnación.

En una esquina del mundo. El poeta cubano Nilo Julián González Preval en su estudio. Casa Templo del Arte Cubano. Una foto de Alina Guzmán Tamayo 2019.

Desde la psicología profunda, pintar responde a una necesidad de integración psíquica. Imágenes internas —arquetipos, recuerdos, pulsiones— buscan manifestarse. Si no encuentran cauce simbólico, se convierten en ansiedad o fragmentación. El acto pictórico organiza esas fuerzas dispersas. Por eso muchas culturas han vinculado la creación visual con procesos rituales o terapéuticos. Pintar no solo produce imágenes; produce equilibrio interno. Es una forma de metabolizar la experiencia.

«Bendiciones» Pintura en pequeño formato de la serie: Santa Bárbara Bendita, Técnica mixta/ Lienzo imprimado. Pintura del poeta cubano Nilo Julián González Preval 2022.

Finalmente, la necesidad de pintar nace del deseo de trascendencia. No necesariamente religiosa, sino estructural. El ser humano intuye que la realidad visible no agota lo real. La pintura abre un umbral: una superficie donde lo invisible puede insinuarse. Cada plano de color es una hipótesis sobre el universo. Cada composición es una teoría emocional del mundo. Pintar es investigar con pigmentos lo que la ciencia investiga con fórmulas: cómo estamos hechos y qué lugar ocupamos en el tejido del cosmos. En ese sentido profundo, la pintura no es un lujo cultural; es una función esencial de la conciencia humana.

Proyecto Horizonte 2026 «Una luz en el alma»

Fotografías del pintor cubano Nilo Julián González Preval  Fotografías de la Fotógrafa cubana Alina Guzmán TamayoPinturas, Dibujos, Performances, Fotografías Taller de Artes Plásticas y Creación Audio Visual, Lecturas, Eventos, Fotografía Digital Manipulada

 Acetato Producciones – Casa Templo del Arte Cubano

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