Un apunte para la muerte de mi madre. Autobiografía – Segunda parte.

El día de muerte de mi madre, yo estaba en un andamio, iniciando el boceto de una decoración interior bastante grande y como ya imaginaran, intenté seguir adelante y respirar y fue imposible, sobre las doce del medio día tuve que sentarme y llorar.

Selfie y azul profundo. Miami 2023. Una foto del poeta cubano Nilo Julián González Preval.

Mi madre murió y me dejó lleno de dolor y de dudas, como si de pronto el mundo hubiera cambiado de textura y la realidad pesara más que antes. Su ausencia no fue solo un hecho, fue un silencio profundo que comenzó a crecer dentro de mí, una grieta invisible que transformó cada pensamiento cotidiano en una pregunta sin respuesta. Desde ese instante comprendí que la muerte no es únicamente el final de alguien que amamos, sino también el comienzo de una conversación interminable con la memoria.

El día en que murió yo estaba sobre un andamio, iniciando el boceto de una gran decoración interior. Intenté continuar trabajando, respirar, concentrarme en las líneas que debía trazar, pero el cuerpo tiene sus propios límites y el alma también. Alrededor del mediodía sentí que ya no podía sostenerme en pie; tuve que sentarme y llorar, llorar con una intensidad que parecía provenir de muchos años acumulados, como si cada lágrima buscara abrir espacio para entender lo que estaba sucediendo.

Selfie arcoíris. Diciembre 2024, La Fabrikita, Miami. Una foto del poeta cubano Nilo Julián González Preval.

Los tres días siguientes fueron una extensión de ese mismo llanto: desconsolado, lento, inevitable. La tristeza se instaló en mí con la densidad de las cosas irreversibles, porque junto con la muerte de mi madre quedaron muchas palabras no dichas, muchos gestos pendientes, muchas historias que nunca volverían a repetirse. Sentía que algo dentro de mí se debilitaba, que la energía cotidiana se dispersaba, y que el simple acto de continuar la vida diaria requería una fuerza que en ese momento apenas podía reunir.

Selfie arcoíris. Diciembre 2024, La Fabrikita, Miami. Una foto del poeta cubano Nilo Julián González Preval.

Estuve a punto de perder el trabajo, pero como todo aprendiz que ha aprendido a prever las tormentas, tenía un plan de contingencia. Me aferré a él con la disciplina de quien sabe que el sustento también es una forma de resistencia. Logré terminar el proyecto, cobrar mi trabajo y ser contratado nuevamente, y en medio de ese proceso comprendí una lección inesperada: incluso para sufrir hay que estar preparado. Preparado para llorar, preparado para el silencio que llega después del llanto, preparado para seguir caminando cuando el corazón todavía está herido.

Selfie arcoíris. Diciembre 2024, La Fabrikita, Miami. Una foto del poeta cubano Nilo Julián González Preval.

La muerte de mi madre estremeció mi alma, pero no fue solo la muerte en sí lo que me sacudió, sino su muerte: la manera en que ocurrió, la forma en que el tiempo la fue dejando cada vez más sola. Pensar en sus últimos días, en su mente navegando entre recuerdos, en su cuerpo limitado por la enfermedad, me persigue como una imagen que se repite en la memoria con una claridad dolorosa. No es el hecho abstracto de morir lo que pesa, es imaginarla atravesando ese final sin la cercanía que hubiera querido darle.

Selfie con obras. Diciembre 2024, La Fabrikita, Miami. Una foto del poeta cubano Nilo Julián González Preval.

La imagino en su silla de ruedas, o tal vez en el viejo sofá de la sala, rodeada de objetos que ahora lentamente pasarán al territorio del olvido, mientras en mi interior esas escenas continúan vivas, reconstruidas por la memoria y la imaginación. Allí, en ese espacio entre lo real y lo recordado, sigo conversando con ella, intentando comprender, intentando perdonar las distancias inevitables de la vida, y tratando de aprender que el amor, incluso cuando llega tarde, todavía es una forma de luz que se niega a desaparecer.

Un texto del pintor cubano Nilo Julián González Preval – Artista Multidisciplinario

Una foto de Alina Guzmán Tamayo.

Horizonte 2026 «Una luz en el alma»

Fotografías del pintor cubano Nilo Julián González Preval  

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