En mi obra las disciplinas no viven separadas. El dibujo, la pintura, la fotografía y el diseño gráfico se comportan como corrientes de un mismo río. A veces una línea dibujada termina convirtiéndose en un color; otras veces una fotografía se transforma en estructura para una pintura futura. No se trata de cambiar de herramienta, sino de continuar una misma respiración creadora con instrumentos distintos.

«Una casa para un pintor» Una pintura en pequeño formato en Técnica mixta sobre tablero de lienzo imprimado 2019. Una pintura del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
El dibujo suele ser el origen de todo. Es el primer gesto, el esqueleto invisible que sostiene las imágenes. En el dibujo descubro las formas primarias del universo: trayectorias, tensiones, silencios. Allí aparecen las primeras intuiciones que luego migran hacia la pintura o hacia la fotografía. El dibujo es una especie de laboratorio espiritual donde se ensayan las ideas antes de entrar en el mundo visible.

«Diamantinas» Una pintura en pequeño formato en Técnica mixta sobre tablero de lienzo imprimado 2019. Una pintura del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
La pintura llega después como expansión. Donde el dibujo marca el camino, la pintura introduce el cuerpo, la materia y la temperatura del color. En ese momento la obra deja de ser solo una idea y comienza a respirar como organismo. El color abre dimensiones emocionales que el trazo por sí solo no alcanza. Es un territorio donde la energía del gesto se vuelve más física, más cercana al pulso del cuerpo.

«Allá» Fotografía Digital Manipulada. Una foto del poeta cubano Nilo Julián González Preval.
La fotografía, en cambio, entra como una herramienta de observación. Es el momento en que el artista sale al mundo y registra lo que la realidad le ofrece. Pero incluso en ese acto aparentemente documental existe una continuidad con el dibujo y la pintura. La mirada que compone una fotografía es la misma que construye una pintura: busca ritmos, tensiones, geometrías secretas dentro del caos cotidiano.

Un diseño del poeta cubano Nilo Julián González Preval. Una pintura del pintor cubano Adriano Nicot. Un diseño para la exposición colectiva»Nosotros los del Medio» 2019
El diseño gráfico aparece entonces como un puente entre todos esos lenguajes. Es la arquitectura que permite organizar imágenes, palabras y símbolos para que puedan dialogar entre sí. Diseñar no es simplemente colocar elementos en una página; es ordenar el pensamiento visual para que la obra se comunique con claridad y fuerza dentro del espacio contemporáneo.

Un diseño del poeta cubano Nilo Julián González Preval. Una foto de la fotógrafa cubana Alina Guzmán Tamayo.
Cuando estas cuatro prácticas conviven, se produce algo interesante: la obra deja de pertenecer a una sola disciplina. Se convierte en un campo expandido donde cada herramienta alimenta a la otra. El fotógrafo aprende del pintor, el dibujante aprende del diseñador, y el diseñador aprende del ritmo del trazo. Todo se mezcla hasta formar un lenguaje propio.

Un diseño del poeta cubano Nilo Julián González Preval, para la presentación y lectura de los libros Estados de Guerra y Toca al corazón que late, de Luis Eligió Perez Cafria y Nilo Julián González Preval.
En ese cruce de caminos aparece lo que realmente me interesa: una obra donde las fronteras desaparecen. La línea puede ser dibujo, pero también puede ser tipografía, estructura fotográfica o arquitectura pictórica. En ese territorio híbrido el artista trabaja como un navegante que utiliza distintas brújulas para orientarse dentro del mismo universo creativo.





Un diseños del poeta cubano Nilo Julián González Preval, para la presentación de su exposición personal Santa Bárbara Bendita 2019.
Mi relación con la tipografía Helvetica nace de una admiración profunda por su claridad y su equilibrio. En esa familia tipográfica encuentro algo cercano a la respiración del dibujo: líneas limpias, proporciones exactas y una elegancia silenciosa que no necesita adornos. Por eso intento usarla siempre que puedo, porque funciona como una voz neutral que permite que las imágenes y las ideas respiren sin ruido visual.

Un diseño del poeta cubano Nilo Julián González Preval. Una foto de la Artista cubana Mila Peláez 2017.
Pero cuando diseñamos sobre la obra, las fotografías o los textos de otros amigos, aparece una responsabilidad mayor. El diseño gráfico no puede ser un acto improvisado. Debemos comprender, estudiar y respetar profundamente la estructura del diseño: sus jerarquías, su ritmo visual, su ética de comunicación. Solo cuando entendemos esas leyes invisibles podemos intervenir con sensibilidad sobre el trabajo ajeno, honrando su espíritu y ampliando su capacidad de diálogo con el mundo.
Proyecto Horizonte 2026 «Una luz en el alma» Puntos Cardinales «Aquí y Ahora en el Arte Cubano» Fotografías del pintor cubano Nilo Julián González Preval
Fotografías de la Fotógrafa cubana Alina Guzmán Tamayo Pinturas, Dibujos, Performances, Fotografías Taller de Artes Plásticas y Creación Audio Visual, Lecturas, Eventos, Fotografía Digital Manipulada
Acetato Producciones – Casa Templo del Arte Cubano, nilojulian@gmail.com 305 469 6653 elartedenilojulian.com
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