Amigos pintores del mundo, los que ya estamos rozando los 60 años sabemos algo que los jóvenes todavía están descubriendo: la vida es corta, pero el arte es largo… y además ahora tenemos más herramientas que nunca para compartirlo. Hace unos años dependíamos casi exclusivamente de galerías, revistas o encuentros físicos; hoy podemos mostrar nuestras obras, procesos y pensamientos desde un pequeño estudio, una mesa de trabajo o una cocina llena de pinceles.

El poeta cubano Nilo Julián»The Homo Nganga» en su Taller. 2017
Las redes sociales digitales se han convertido en una especie de plaza pública contemporánea. Allí podemos conversar, mostrar nuestros dibujos, nuestras pinturas, nuestros errores y nuestros descubrimientos. No todas las plataformas funcionan igual, pero cada una tiene su pequeño escenario donde el arte puede respirar y encontrar nuevos amigos.


El poeta cubano Nilo Julián»The Homo Nganga» en su taller. 2017
Facebook sigue siendo una gran casa comunitaria donde podemos compartir textos, imágenes y transmisiones en vivo con grupos de artistas y amigos. Instagram es como una galería infinita donde la imagen manda y donde cada obra encuentra ojos curiosos en distintas partes del planeta. YouTube, por su parte, nos permite contar historias más largas: mostrar el proceso, explicar una idea o compartir una conversación profunda sobre arte.

El poeta cubano Nilo Julián»The Homo Nganga»González Preval en su taller 2017.
LinkedIn abre puertas al diálogo profesional con instituciones, curadores y proyectos culturales. X permite lanzar ideas breves y reflexiones rápidas sobre el arte y la cultura contemporánea. TikTok, aunque muchos lo miren con sospecha, se ha convertido en un escenario sorprendente donde el proceso creativo puede fascinar a miles de personas en pocos segundos.

El poeta cubano Nilo Julián»The Homo Nganga» González Preval en su taller. 2017
Telegram y WhatsApp funcionan como redes de cercanía, casi como el viejo teléfono entre amigos, donde podemos compartir nuestras obras directamente con quienes ya aprecian nuestro camino. Nextdoor, curiosamente, puede ayudarnos a conectar con vecinos y comunidades locales, algo muy valioso cuando pensamos en talleres o encuentros presenciales. Y Pinterest sigue siendo un gran archivo visual donde la inspiración circula sin prisa.
A esta edad uno entiende algo hermoso: el arte no es solo una carrera, es una forma de vivir. Seguimos pintando porque lo necesitamos, porque nos hace pensar mejor, respirar mejor y mirar el mundo con más ternura. Y ahora, además del caballete y el pincel, tenemos estas ventanas digitales que nos permiten seguir conversando con el mundo.

«Banderillas» una obra de la serie: La Reina rota 2017 Técnica mixta/Lienzo/Pequeño formato. Una pintura del poeta cubano Nilo Julián»The Homo Nganga» González Preval.
Así que, queridos amigos pintores que ya caminamos hacia los 60, no olvidemos algo importante: todavía tenemos mucho que decir, mucho que pintar y mucho que compartir. Y si a veces el cuerpo se queja un poco… bueno, pintemos más despacio, pero con más sabiduría y con más alegría.
Nilo Julián “The Homo Nganga” González Preval
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