Uno de los principios que sostienen mi trabajo es muy sencillo: el artista no es una figura superior. Es una persona común que ha decidido utilizar el arte como herramienta de comunicación. Yo soy un ciudadano cualquiera.

Trabajando en el estudio 2026
Un hombre que hace la compra, espera su turno, conversa con los vecinos, lleva el automóvil al mecánico y se asombra de los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana. La única diferencia es que, en lugar de cortar el cabello como un barbero o reparar motores como un mecánico, hago dibujos, escribo poemas, realizo performances y entrego esas obras a otras personas como quien comparte un pequeño acto de magia.

Trabajando en el estudio 2026
Siempre me ha intrigado la enorme confianza que depositamos en ciertos oficios. Entramos a un hospital y permitimos que una enfermera, cuyo nombre muchas veces desconocemos, atraviese nuestra piel con una aguja y extraiga parte de nuestra sangre. Lo aceptamos porque creemos en un conocimiento construido durante generaciones. Del mismo modo, dejamos nuestro automóvil en manos de un mecánico convencidos de que devolverá el movimiento a una máquina que nosotros apenas comprendemos. Esa confianza cotidiana me parece uno de los grandes rituales silenciosos de la sociedad.

Trabajando en el estudio 2026
Cuando observo trabajar al mecánico del barrio desde una esquina del taller, entre el elevador hidráulico y la manguera de aire comprimido, siento el mismo asombro que experimento frente a una obra de arte. Sus manos escuchan ruidos que yo no puedo interpretar; distinguen señales invisibles para mí y transforman el desorden en funcionamiento. Su trabajo posee una lógica, una técnica y una belleza que muchas veces pasan inadvertidas precisamente porque estamos acostumbrados a ellas.

Trabajando en el estudio 2026
Pienso que el arte nace del mismo territorio. El pintor, el poeta o el performer no poseen poderes sobrenaturales. Lo que desarrollan es una sensibilidad entrenada para descubrir relaciones donde otros solo perciben fragmentos aislados. El dibujo, la pintura o la palabra son herramientas de trabajo, del mismo modo que una llave inglesa, un bisturí o unas tijeras lo son para otros profesionales. La diferencia no reside en la existencia de un milagro, sino en la naturaleza del oficio.






«Básico. No básico. Dirigido»Acrílico sobre tabla de lienzo imprimada. Bocetos para estudio sobre el dolor y el exilio – Serie 2026. Casa Templo del Arte Cubano – Acetato Producciones 2026.
Quizá por eso adopté el nombre artístico The Homo Nganga. No porque crea que el artista sea un hechicero separado del resto de la humanidad, sino porque toda creación auténtica produce una transformación difícil de explicar por completo. Una obra modifica la mirada de quien la contempla, igual que un tratamiento médico modifica un cuerpo o una reparación devuelve la vida a un motor. En todos esos casos hay conocimiento, experiencia, intuición y trabajo; desde fuera, el resultado puede parecer magia.

«Básico. No básico. Dirigido»Acrílico sobre tabla de lienzo imprimada. Bocetos para estudio sobre el dolor y el exilio – Serie 2026. Casa Templo del Arte Cubano – Acetato Producciones 2026.
Mi aspiración no consiste en ocupar un pedestal. Prefiero permanecer entre la gente común, porque es allí donde encuentro los gestos, las preguntas y los símbolos que alimentan mi trabajo. Si existe alguna magia en mi obra, no nace de un privilegio personal, sino de la antigua capacidad humana para transformar materiales, ideas y experiencias compartidas en algo que conmueve a otra persona. Ese instante de comunicación es, para mí, el verdadero acto mágico del arte.
Nilo Julián “The Homo Nganga” González Preval
Puntos Cardinales «Aquí y Ahora en el Arte Cubano»
Dibujos Pinturas Performances Post Poesías Talleres
nilojulian@gmail.com
305 469 6653
elartedenilojulian.com
#SouthFloridaArt #MiamiArtScene #CoralGablesArt #SouthFloridaArtists #MiamiVisualArts #ContemporaryArtMiami #CubanContemporaryArt #MiamiArtists #FloridaVisualArts

